Iberá
Por Marisi López (*)
El Gran Parque Iberá en la provincia de Corrientes, con sus más de 750.000 hectáreas y su espectacular biodiversidad, es ejemplo de innovación, de gobernanza compartida, de políticas públicas sostenidas en el tiempo y de visión de conservación a largo plazo. Pero sobre todo es cuna de un nuevo concepto de desarrollo que es la Producción de Naturaleza.
Conformado por el parque provincial y el parque nacional e inmerso en la Reserva Natural Iberá (en conjunto suman 1.300.000 hectáreas) alberga más de 4.000 especies de flora y fauna nativa en sus pastizales, montes, esteros y palmares.
Es uno de los parques naturales más grandes del país, y es ejemplo a nivel global de restauración de hábitat y recuperación de especies, pero sobre todo de generación de una nueva economía, no extractiva, basada en la conservación de la naturaleza.
El camino para llegar a estos resultados no ha sido fácil; múltiples y diversos desafíos se fueron presentando en las diferentes etapas. Hoy puede contarse como historia de éxito, gracias a la perseverancia, al esfuerzo, y a la generosidad y visión de las partes involucradas.

Historia para entender el contexto
En los años 80 el Iberá se defaunó casi por completo. Era muy difícil encontrar carpinchos, yacarés o ciervos. El mercado de pieles naturales y otros factores llevaron al exterminio de gran parte de la fauna nativa. En 1983 se declaró reserva provincial, se prohibió la caza y se empezó a convertir a cazadores en guardaparques. Fue el primer paso para empezar a recuperar su esplendor. A fines de los 90 se instalaron los Tompkins con su equipo, que trabajando en conjunto con los municipios y luego con el sector político lograron encontrar un camino común de desarrollo y conservación, revalorizando la cultura local y el orgullo correntino.
Con el correr de los años, la Fundación Rewilding Argentina, el Gobierno de Corrientes y la Administración de Parques Nacionales han logrado traer de vuelta especies extintas como el yaguareté, la nutria gigante, el oso hormiguero y el guacamayo rojo, entre otros, a la vez que generaron las condiciones para mejoras de vida de sus habitantes, con mayor oportunidad de empleo y la posibilidad de elegir quedarse en sus pueblos.
Este nuevo paradigma, que está basado en la naturaleza y el desarrollo se denominó Producción de Naturaleza. De esta manera Corrientes, que produce madera, produce arroz y ganadería, se convierte en líder de producción de naturaleza, ofreciendo al mundo un espectáculo de avistaje de fauna nativa a la altura de Africa o Yellowstone.




La Producción de Naturaleza consiste en aumentar la salud de los ecosistemas y la presencia de recursos naturales de manera que se conviertan en atractivos turísticos. El beneficio económico de este tipo de producción no solo genera ingresos, sino también empleo, arraigo y orgullo. De esta manera, Iberá, ese territorio anegado y que era un problema para los correntinos durante años, se convierte en el centro de desarrollo gracias a tener un parque natural completo, con todos su elenco faunístico y abierto al público.
Para que la rueda de la producción de naturaleza se ponga en acción, se necesitan al menos cuatro ejes:
- Áreas protegidas: parques provinciales o nacionales que estén protegidos por ley para garantizar su conservación para siempre. La fundación adquirió extensiones de campo en Iberá y las donó al estado para crear el parque nacional y ampliar el parque provincial.
- Ecosistemas completos: a través del rewilding se han podido traer de vuelta especies extintas a nivel provincial como a nivel nacional, completando el ecosistema y haciendo funcional y saludable.
- Economía regenerativa: esta nueva producción genera un movimiento económico que impacta de manera directa en los pueblos. Un parque abierto, con instalaciones de uso público, identidad y marca que se posesiona en el mundo y atrae cada vez más visitantes. En Iberá se reciben al menos 60.000 turistas al año.
- Comunidades: las comunidades vecinas son las primeras en beneficiarse de esta nueva economía. No solo con la generación de empleo, sino a través de capacitaciones y mejoras en la calidad de vida.
Una red humana que sostiene al Gran Parque Iberá
Alrededor del Parque Iberá hay 10 pueblos que se benefician de manera directa y otros 10 de manera indirecta, con un total de 200.000 habitantes impactados por esta nueva economía. Guías, artesanos, cocineros, guardaparques, además de almacenes y comercios.
En el pueblo cabecera del Iberá, Colonia Carlos Pellegrini, se puede observar este cambio rotundo: más del 85% de los ingresos están relacionados al turismo de naturaleza. Un pueblo de alrededor de 1.000 habitantes con casi 800 camas destinadas al turismo. Otro de los pueblos, Concepción del Yaguareté Corá pasó de tener solo un hotel de viajantes en 2014 a contar con 39 opciones de alojamiento en 2024, y numerosos restaurantes, guías y artesanos.
Para estar a la altura de la creciente demanda de turistas, se hicieron capacitaciones, se abrieron tecnicaturas en los pueblos, se formaron asociaciones de guías y emprendedores, se creó la Red de Cocineros del Iberá, que agrupa a alrededor de 200 productores y cocineros que que representan el espíritu del Iberá en ferias y festivales, ofreciendo productos típicos y de calidad y revalorizando la gastronomía local. Siguiendo ese modelo se creó la Red de Artesanos del Iberá, formada por artesanos que reciben capacitaciones y asesoramiento para ofrecer sus productos a visitantes y participar de eventos de manera colectiva.

En materia educativa se abrieron tecnicaturas en varios pueblos, se realizó el Primer Congreso de Educación Ambiental de la provincia y se creó la primera cohorte de la carrera de guardaparques en la Universidad Nacional del Nordeste.
En materia legislativa, Corrientes ha aumentado sus monumentos naturales a 11 al 2024, sancionado leyes de declaración de plaga a animales exóticos, ley de guardaparques y una ley de declaración de interés a la restauración de ecosistemas y recuperación de especies, la primera de ese estilo en Argentina. En los últimos años el número de visitantes ha superado los 60.000 turistas anuales, con amplio posicionamiento internacional en medios como National Geographic, NY Times, Netflix y BBC.

Desafíos y oportunidades
El camino recorrido ha sido también un aprendizaje permanente sobre los desafíos que implica sostener un proyecto de esta envergadura. Entre los principales retos que el Gran Parque Iberá debe seguir enfrentando se encuentran:
- Mantener los estándares de conservación en el largo plazo.
- Elevar y consolidar la calidad de los servicios de turismo de naturaleza.
- Transformar las prácticas productivas en las zonas de amortiguamiento.
- Gestionar la coexistencia entre los predadores silvestres y el ganado doméstico.
- Controlar las especies exóticas invasoras.
- Asegurar la adaptación al cambio climático.
Frente a estos desafíos, el proyecto abre también importantes oportunidades:
- Promover un turismo de alto valor basado en el avistamiento del yaguareté y la vida silvestre.
- Replicar el exitoso modelo de Iberá con adaptaciones a otros contextos culturales y ecológicos de la provincia y de la región.
- Posicionar a la Provincia de Corrientes como referente nacional e internacional en conservación de la naturaleza.
Lecciones aprendidas del Gran Parque Iberá
La trayectoria del Gran Parque Iberá ofrece enseñanzas valiosas para quienes emprendan procesos similares de conservación y desarrollo territorial, algunos puntos sobresalientes:
- Aprender de los mejores desde el principio: contar con referentes y expertos desde las etapas iniciales es fundamental para sentar bases sólidas. La formación temprana del equipo con el conocimiento de quienes ya transitan el camino marca una diferencia significativa en los resultados.
- Aprender haciendo: la innovación surge desde el territorio. La práctica en el campo genera conocimiento genuino y soluciones creativas. La innovación real ocurre cuando los equipos trabajan directamente sobre los desafíos concretos del terreno, como lo demuestra la experiencia de rewilding, pionera en Corrientes.
- El modelo de gobernanza es clave: Una estructura institucional bien diseñada, con acuerdos claros entre actores públicos y privados, es indispensable para la continuidad y el éxito del proyecto. En Corrientes se creó el Comité Iberá, un organismo mixto que articula voluntades, acerca diferencias y construye una agenda común.
- Las comunidades son esenciales: Sin la participación activa y el compromiso de las comunidades locales, la conservación no es posible ni duradera. Las comunidades deben ser protagonistas del proceso: de ello dan cuenta las redes de artesanos y cocineros, las tecnicaturas, los centros culturales y los cientos de emprendedores que hoy viven del Iberá.
- La comunicación importa: desde el territorio hacia afuera. Es necesario construir una narrativa potente que parta de la identidad local. La campaña “Corrientes, Tierra de Yaguaretés — Corrientes vuelve a ser Corrientes” es un ejemplo de cómo una comunicación bien anclada en el territorio genera orgullo colectivo y fortalece el apoyo social al proyecto.
- Vincular la vida silvestre con la cultura e identidad local: Conectar la conservación con la identidad cultural de la provincia es una estrategia poderosa. Cuando la población local siente que los yaguaretés y la naturaleza son parte de su historia y de su orgullo regional, la apropiación del proyecto conservacionista se vuelve genuina y sostenible en el tiempo.

Un horizonte común con mirada al futuro
La pregunta ahora es, ¿cómo seguimos?
El Gran Parque Iberá se posiciona hoy como corazón y motor del corredor del yaguareté, desde las yungas del NOA hasta la selva misionera, convirtiéndose en fuente de animales para repoblar otras regiones y en ejemplo de gobernanza y políticas de conservación replicables.
Lo que empezó como un sueño ambicioso —y para muchos, descabellado— se convirtió en una historia de éxito que combina biodiversidad, cultura, economía local y compromiso institucional. Una demostración de que cuando el Estado, la sociedad civil y las comunidades trabajan con una visión compartida, la naturaleza puede restaurarse, y con ella, la vida de quienes la habitan.
(*) Marisi López es Coordinadora de Relaciones Públicas de la Fundación Rewilding Argentina. Además, en 2024 fue una de las funcionarias seleccionadas para ser parte de la sexta edición del Programa Embajadores de la Red de Innovación Local (RIL). Esta columna forma parte de una serie de artículos escritos por integrantes de su Red Alumni, que nuclea a todos los líderes que completaron el programa desde su creación en 2019.
Imagen: ilustración de +COMUNIDAD, con imágenes del Parque Iberá.
