BOLETÍN IDEAS & INSPIRACIÓN
Negocios Biciamigables: la red de comercios que impulsa la movilidad ciclista en Monterrey

En una ciudad con miles de accidentes de tránsito al año, más de 100 comercios se sumaron al programa Negocios Biciamigables, que conecta la seguridad ciclista con las ventas de cercanía. Los comercios instalan estacionamiento gratuito para bicicletas y ofrecen servicios a cambio de visibilidad, sin recurrir a subsidios directos.

En el área metropolitana de Monterrey, en México, se registraban unos 76.000 accidentes de tránsito al año en 2023: casi una cuarta parte de todos los choques del país, con 221 personas fallecidas y cerca de 4.000 lesionadas. Así lo consignan los informes viales de Nuevo León y la Secretaría de Desarrollo Urbano Sostenible (Seduso).

Ese mismo año, el observatorio ciudadano Cómo Vamos Nuevo León midió la movilidad metropolitana y descubrió que 579.802 personas usaban la bicicleta cada semana para ir a trabajar o estudiar (cerca del 11% de la población del área metropolitana). Pese a ese uso masivo, la infraestructura no acompañaba. En 2022, el municipio cabecera contaba con apenas tres kilómetros de ciclovías segregadas, no tenía un área técnica dedicada a la movilidad activa y el robo de bicicletas desalentaba cualquier intento de parada en los comercios locales.

A esto se sumaba la resistencia comercial. En las zonas céntricas y los corredores barriales, los comerciantes defendían cada metro frente a sus locales como estacionamiento exclusivo para autos, convencidos de que un vehículo frenado en la puerta garantizaba su facturación del mes. En 2022, la Seduso y la Secretaría de Desarrollo Económico respondieron con el programa Negocios Biciamigables, una red de comercios con biciestacionamientos que busca facilitar los traslados de la comunidad ciclista y construir una ciudad amigable para la bicicleta.

Pablo Reyes Cortázar, director de Movilidad Sostenible de Monterrey, conversó con +COMUNIDAD sobre el funcionamiento del programa, sus límites y su impacto en la ciudad. “El aspecto más innovador del programa es su visión dual. Dota a la ciudad de infraestructura para la seguridad y comodidad del ciclista, y genera una conexión entre el comercio y la comunidad ciclista, fortaleciendo el tejido económico”, explica.

El engranaje de Negocios Biciamigables

El mecanismo de adhesión es sencillo. Cada comercio firma un acuerdo con el municipio y elige de un “menú” qué servicios ofrecerá a la comunidad ciclista. “Es una carta de compromiso que hacemos con el negocio en donde le damos como un menú de servicios que lo harían biciamigable”, explica Reyes. Y ejemplifica: “Es decir, se pone una lista que diga descuentos o cortesías, también si ofreces internet gratis u algún otro servicio, o si tienes herramienta para que un ciclista en caso de pinchar una llanta, por ejemplo, pueda llegar a este negocio y auxiliarse”.

En el engranaje intervienen tres actores con roles definidos. El municipio aporta la infraestructura. Es quien “se encarga de proveer los biciestacionamientos frente al negocio en la vía pública”, comenta Reyes. “También ofrece activaciones para revivir el espacio público y brinda capacitaciones a los negocios locales sobre beneficios de la movilidad activa”, agrega. Los comercios funcionan como puntos seguros de la red. La comunidad ciclista usa esa infraestructura y se convierte en nueva clientela de esos negocios.

Ese menú de servicios al que se compromete cada comercio incluye opciones como:

  • Kit de herramientas básicas, parches y aire.
  • Vaso de agua de cortesía.
  • Promoción y / o descuento en consumo, artículos o productos.
  • WiFi gratis.
  • Publicidad en redes sociales que fomenten la cultura ciclista.
  • Talleres, reuniones y actividades afines en el negocio local.
Actividades en el marco del programa. Imagen: Negocios Bici Amigables.

Una red que promueve una ciudad más inclusiva y accesible

El director de Movilidad Sostenible señala que el programa “logró conformar una red de Negocios Biciamigables con más de 100 comercios. Además se instalaron más de 340 biciestacionamientos en toda la ciudad y se otorgaron más de 200 beneficios directos a ciclistas”. “También se realizaron 10 activaciones con los negocios, ya sean desde charlas sobre movilidad o conversatorios donde invitamos a la ciudadanía a platicar de los problemas de la movilidad junto con los negocios y la comunidad ciclista”, detalla.

Para Reyes, la conexión entre la movilidad y el desarrollo económico es evidente. “Tenemos experiencias como el caso de Revolución Verde, un restaurante de comida vegana que desde que abrió sus puertas pidió ser negocio biciamigable y que se pusieran biciestacionamientos en sus locales”. Como esas experiencias, remarca, hay varias en el centro de la ciudad que prioriza el estacionamiento para personas ciclistas por sobre el de automóviles, porque aseguran que es un tipo de cliente “más fiel”.

Negocios Bici Amigables no funciona aislado. Forma parte de una estrategia territorial más amplia, asentada en los Objetivos 18 y 19 del Plan Municipal de Desarrollo. En 2022, la gestión local transformó la antigua oficina de ingeniería vial en una estructura orientada a la sostenibilidad y articuló la Dirección de Movilidad Sostenible con la Dirección de Seguridad Vial. Desde ese andamiaje se desplegaron varios programas complementarios, cada uno con impactos propios:

  • Intersecciones Seguras: rediseño geométrico y canalización con bolardos en 42 cruces de alto riesgo vial. La intervención redujo a cero las muertes por siniestros de tránsito en los puntos modificados y frenó la curva de hechos viales en esas zonas, que pasó de subir 16,19% en 2023 a apenas 0,26% en 2024.
  • Red de ciclovías protegidas y compartidas: ampliación de la malla ciclista municipal desde los tres kilómetros existentes en 2022 hasta superar los 40 kilómetros en 2026. Combina carriles segregados con vías de velocidad pacificada mediante reductores físicos y reorganización semafórica.
  • Regio Ruta: servicio de transporte público colector gratuito que interconecta áreas vulnerables periféricas con los sistemas troncales de Metro y Ecovía. Registra más de tres millones de personas usuarias en siete líneas monitoreadas por el centro de seguridad municipal C4.
  • Sistema de micromovilidad compartida: despliegue de 800 bicicletas y 2.000 monopatines eléctricos de la empresa Lime en un polígono de 27 kilómetros cuadrados. Suma 640.000 viajes y un promedio de 25.000 usos semanales, concentrados en vías pacificadas.
  • Entornos Escolares Seguros y Biciescuela: formación de más de 10.000 personas en habilidades ciclistas y capacitación de docentes y familias en 19 escuelas, junto a la organización civil Movac. Redujo hasta 30 minutos los tiempos de congestión en las entradas educativas.
Lanzamiento del programa. Imagen: Negocios Bici Amigables.

Desafíos y limitaciones

Sobre cuáles fueron las mayores dificultades operativas, presupuestarias o de resistencia institucional al implementar esta iniciativa, Pablo Reyes comenta que uno de los mayores retos fue “convencer a los negocios de que esto iba a ser como un ganar-ganar”. Aunque asegurar la sostenibilidad en el tiempo de este programa es también un desafío, el funcionario expresa que “el reto más grande siempre fue y sigue siendo convencer a nuevos negocios de sumarse a la red”.

“Muchos de los negocios con los que empezamos ya estaban como en este mindset de ciudad sostenible y buscar cómo ser conscientes ambientalmente”, comenta Reyes. “Entonces el reto ha sido brincar a estos comercios que no tienen esa educación ambiental o conciencia de ciudades sostenibles y fuimos lográndolo gracias al testimonio de otros negocios”, añade. Y confiesa, que pese al alcance registrado, sí creen desde la dirección que van a “un ritmo más lento del que esperábamos”.

Otro reto latente que destaca el especialista es el presupuestal. “A veces nos quedamos sin poder avanzar en las necesidades ciclistas de poner biciestacionamientos en ciertos puntos, porque aparte de ponerlos en negocios biciamigables también los hacemos en lugares donde sabemos que hay afluencia ciclista”, aclara. “Entonces a veces se nos acaban los racks de bicicleta, y ya cuando vamos afiliando nuevos negocios no tenemos biciestacionamientos para darles de inmediato”, asume. 

Aprendizajes del recorrido de Negocios Biciamigables

El especialista en urbanismo táctico cuenta que, previo a esta experiencia, él ya había trabajado en otro municipio del área metropolitana de Monterrey, en donde implementaron la estrategia de Negocios Biciamigables. “Lo había visto en otras ciudades, sobre todo en Estados Unidos y Canadá, que tienen estos bike-friendly business. Y de ahí nos inspiramos, pero lo evolucionamos un poquito más en Monterrey porque le agregamos el componente de dar biciestacionamiento”, dice.

“Podría decir que nuestro mayor aprendizaje ha sido que la infraestructura por sí sola no transforma la movilidad, es necesario involucrar a la comunidad comercial para darle vida a esta iniciativa”, reflexiona Pablo Reyes Cortázar. “A otros municipios de América Latina les recomendamos que no vean a sus comerciantes como un obstáculo para ceder espacios públicos, sino como los principales aliados”, aconseja. 

Por último el funcionario augura que, si logran conectar los incentivos económicos de los comercios con las rutas seguras de los ciclistas, el programa tendrá aceptación ciudadana y seguirá creciendo. Además, el urbanista insiste: “Nosotros tenemos otras limitantes, tal vez urbanas porque hay muy poco negocio local como a pie de banqueta, acá se empezó a urbanizar más en plazas comerciales y eso ha limitado un poco el crecimiento de la red”. 

Comercio adherido. Imagen: Negocios Biciamigables.

A partir de esa base, el resto de las piezas admiten una flexibilidad casi total según las posibilidades de cada gobierno. La tipología del biciestacionamiento puede adecuarse al ancho de la vereda o a las normativas de protección patrimonial de un centro histórico; el abanico de beneficios puede variar desde descuentos en el consumo hasta premios y facilidades para los trabajadores del propio local. La difusión, a su vez, puede apoyarse en mapas abiertos, redes comunitarias o sistemas integrados de atención ciudadana.

Al conectar la seguridad de quienes pedalean con las ventas cotidianas de quienes abren los comercios cada mañana, Monterrey encontró un atajo pragmático para empezar a revertir la hegemonía del automóvil. La experiencia deja una lección. Recuperar la escala humana en las ciudades exige tanto kilómetros de infraestructura como acuerdos de confianza y cuidado mutuo en los negocios de cada barrio.

Esta nota forma parte del Boletín Ideas & Inspiración de la Red de Innovación Local (RIL), donde cada mes se destacan casos innovadores de diferentes temáticas en ciudades de todo el mundo. ¿Te gustaría recibir, una vez al mes, soluciones locales como las de esta nota en tu correo? ¡Puedes suscribirte de forma gratuita!