NIÑAS Y MUJERES EN TECNOLOGÍA
La estrategia “costo cero” de Maringá para reducir la brecha de género en tecnología

Ante la baja participación de mujeres en el sector TIC, Maringá conecta a sus alumnas con el ecosistema digital local. Mediante la articulación voluntaria entre el sector privado y las escuelas, el programa apuesta a que las estudiantes se visualicen como líderes y profesionales mediante el contacto directo con referentes, sin requerir nuevas partidas presupuestarias.

Fundada en 1947 bajo el concepto de “Ciudad Jardín” de Ebenezer Howard, Maringá (Paraná, Brasil) nació con una visión de futuro: un trazado urbanístico ordenado que integra el desarrollo con la preservación de grandes pulmones de selva nativa. Ocho décadas después, la ciudad es el hogar de unas 500.000 personas y ocupa un lugar recurrente en el podio de los rankings de gestión y calidad de vida de Brasil. 

Hoy, su paisaje verde convive con un ecosistema digital en crecimiento, compuesto por más de 2.000 empresas vinculadas a las Tecnologías de la Información y la Comunicación (TIC). Sin embargo, detrás de la pujanza económica y el éxito urbanístico, los datos revelan una disparidad evidente: la participación femenina en el sector tecnológico local es inferior al 10%. 

“Cuando ingresé a la Prefeitura (Municipalidad), hace casi treinta años, las mujeres eran mayoría en el sector tecnológico. Pero con el tiempo, ese número cayó drásticamente”, cuenta a RIL Brasil y +COMUNIDAD Patricia Saugo, secretaria de la Agencia Maringá de Tecnología e Innovación.

Para revertir esta tendencia, el gobierno local identificó que el problema no era solamente de oferta laboral, sino de identidad y vocación temprana. Así nació la Semana Municipal de las Niñas en la Tecnología y Comunicación, una política pública instituida por la Ley nº 11.475/2022. Su objetivo es intervenir en el momento clave de la elección profesional para demostrar que la tecnología también es un espacio propio para las mujeres. 

Jornada de capacitación. Imagen: Prefeitura de Município de Maringá.

Articulación voluntaria y “costo cero” en el mes de las TIC

La iniciativa tuvo su debut en abril de 2024, continuó en 2025 y ya prepara su tercera edición para 2026. El evento se enmarca en la celebración global del Día Internacional de las Niñas en las TIC, una efeméride impulsada por la Unión Internacional de Telecomunicaciones (UIT) cada cuarto jueves de abril. El propósito de esta fecha mundial (y su bajada local en Maringá) es transformar a las niñas de consumidoras pasivas de tecnología en creadoras activas. A su vez, se alinea con el Día Internacional de las Mujeres y las Niñas en la Ciencia, que se celebra cada 11 de febrero.

La innovación central de esta política –destacan en la ciudad paraense– se apoya en su modelo de gestión más que en una gran inversión presupuestaria. Saugo define la propuesta como una acción de “costo cero” para el municipio, basada en la articulación de recursos existentes bajo tres ejes estratégicos: enfoque de género, articulación comunitaria e innovación administrativa.

El programa funciona como un puente entre la oferta (empresas tecnológicas) y la demanda futura (estudiantes). La logística se resuelve mediante alianzas estratégicas:

  • Transporte: a través de la Secretaría de Movilidad Urbana y empresas de transporte locales, se coordinan autobuses en horarios específicos que recogen a las estudiantes, las llevan a las empresas y las regresan a sus escuelas.
  • Contenido: el sector privado abre sus puertas de manera voluntaria. Las empresas ofrecen sus instalaciones y el tiempo de sus profesionales para dictar talleres, charlas y mentorías.

“Es una movilización completa de la sociedad. No hay costo para el sector público ni para el privado; es una articulación voluntaria”, detalla Saugo, quien también es presidenta de Mujeres en GovTech, la primera asociación de mujeres que emprenden para el gobierno. 

La iniciativa se organiza de forma intersectorial: intervienen diferentes áreas de la administración pública, instituciones  y comunidad educativa, el Núcleo Regional de Educación y profesionales de la tecnología y comunicación. La programación incluye conferencias, visitas técnicas y encuentros con mujeres referentes que trabajan en el ecosistema local.

Niña frente a una computadora. Imagen: Laboratoria.

Maringá y el deseo de romper la barrera de lo invisible

El objetivo de fondo supera la mera observación técnica para ampliar el horizonte de posibilidades. Muchas participantes asocian la tecnología únicamente al uso de dispositivos móviles o redes sociales, sin conocer los procesos de creación, programación e ingeniería de software que existen detrás de la pantalla.

Para  la secretaria de la Agencia Maringá de Tecnología e Innovación, la lave es intervenir en la etapa escolar, mucho antes que la universidad. “Es el momento de formación de identidad y elección profesional. Ahí es donde necesitamos actuar para que las niñas entiendan que este espacio también les pertenece”, remarca. 

Durante las inmersiones en las empresas, las estudiantes interactúan con mujeres que lideran proyectos de gran escala. Este contacto directo con referentes reales cumple una función pedagógica vital al permitir que las jóvenes se visualicen en esos roles.

“Un testimonio muy significativo es escuchar a las niñas decir: ‘no sabía que podía trabajar con esto’ o ‘nunca imaginé a una mujer liderando aquí’. Cuando empiezan a entender la lógica detrás de las soluciones, se dan cuenta de que ellas también pueden construirlas”, relata Saúgo.

Resultados: sembrar para el mediano plazo

Si bien el proyecto transita su fase de consolidación y el municipio mantiene la transparencia respecto a los tiempos de maduración de los resultados —el cambio en la matriz de empleo es una meta de largo plazo—, los indicadores intermedios ya muestran señales positivas.

Las encuestas de satisfacción (NPS) realizadas a las participantes arrojan resultados consistentes entre 90% y 100%. Sin embargo, el dato más alentador para la Prefeitura se observa en la formación, ya que para el ciclo 2026 las inscripciones femeninas en los cursos municipales de programación y robótica registraron un aumento respecto a años anteriores. Esto sugiere, según el análisis oficial, un despertar vocacional temprano.

El esquema de evaluación se completa con el monitoreo de la percepción empresarial, el crecimiento de las dinámicas anuales y la adhesión de las escuelas. Aunque el objetivo final es la inserción laboral y ya existen casos de pasantías derivadas de la Semana, la gestión reconoce que se encuentra en pleno proceso de siembra.

“Aún no podemos identificar cuántas de estas niñas ya están trabajando efectivamente en empresas, más allá de las pasantías. Pero creemos que, a mediano y largo plazo, podremos acompañar esta evolución”, comenta Saugo.

Jornada de capacitación. Imagen: Prefeitura de Município de Maringá.

Claves para la replicabilidad

La experiencia de Maringá ofrece un modelo transferible para otras ciudades intermedias que busquen fomentar la equidad de género en sectores productivos. Según la Agencia de Innovación local, la replicabilidad de la iniciativa descansa en cuatro pilares fundamentales.

  1. Mapear el ecosistema. Identificar quiénes son los actores tech locales.
  2. Liderazgo articulador. Crear un grupo de trabajo que una a las escuelas con el sector productivo.
  3. No esperar a la ley. Si bien una norma municipal ayuda a la continuidad, la acción puede empezar con voluntad política y acuerdos de colaboración.
  4. Enfoque en el desarrollo económico. Recordar que formar mujeres en tecnología es generar empleos de alta remuneración que retienen el talento en la ciudad.

“Los negocios liderados por mujeres tienden a generar un mayor impacto social porque emprenden a partir de desafíos reales. El beneficio es múltiple: equidad y desarrollo económico”, concluye Saugo.

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