incidencia comunitaria
Por Allan Gabriel Flores Guzmán (*)
En noviembre de 2024, vecinos de la colonia Salvador Sánchez Colín, en Toluca de Lerdo, México, se reunieron por la falta de suministro de agua. Un pozo que anteriormente abastecía la zona había dejado de funcionar y la falta de información sobre su inhabilitación, junto con las irregularidades en el servicio, generaba inquietud.
Aquella primera reunión buscó comprender qué ocurría y explorar qué podíamos hacer como comunidad. Entre las primeras acciones se planteó solicitar información sobre el antiguo pozo, crear un grupo de WhatsApp para mantener la comunicación y gestionar ante las autoridades locales la construcción de uno nuevo.
Conforme avanzó el proceso entendimos que el problema no se limitaba al agua. También necesitábamos organizarnos, reunir información, identificar instituciones responsables y conocer los mecanismos disponibles para participar. Así apareció un primer aprendizaje: convertir una preocupación compartida en capacidad de acción requiere organización y seguimiento.
De la inconformidad a la evidencia
El grupo de WhatsApp permitió mantener comunicación y coordinar acciones. Paralelamente, se presentó una solicitud de acceso a la información pública sobre la inhabilitación del pozo y un oficio ante el Ayuntamiento de Toluca. Pronto surgió otra necesidad: no bastaba con señalar que faltaba agua, también era necesario documentar el problema.
Durante una reunión vecinal propuse elaborar un formato sencillo para registrar el suministro. Las propias personas documentaron cuándo llegaba el agua, durante cuánto tiempo y qué irregularidades observaban. Se recopilaron 20 formatos con información registrada durante tres semanas.
La herramienta modificó la manera de comunicar el problema. Cuando distintas familias registraban de forma sistemática lo que ocurría en sus calles comenzábamos a contar con información organizada sobre una experiencia colectiva. De ahí surgió otro aprendizaje: participar no consiste únicamente en expresar una inconformidad, también puede implicar generar información para comprender y comunicar mejor un problema público.

Ejemplo de registro vecinal del suministro de agua realizado durante tres semanas en distintas calles de la colonia. Imagen: Comunidad Vecinal Cuenca-Sánchez Colín.
Conocer los mecanismos para utilizarlos
Mientras avanzaba la organización vecinal comenzamos a explorar el Cabildo Abierto. Para varias personas era un mecanismo poco conocido, por lo que fue necesario explicar qué era, cómo funcionaba y para qué podía servir.
La comunidad aprobó presentar la problemática del agua ante este espacio y los registros vecinales ayudaron a sustentar lo que ocurría. Posteriormente, las necesidades de la colonia fueron expuestas durante una sesión de Cabildo Abierto del Ayuntamiento de Toluca.
La experiencia mostró una dificultad frecuente: la existencia de mecanismos institucionales no garantiza que las comunidades los conozcan o sepan utilizarlos. Entre saber que existe una vía de participación y convertirla en una herramienta útil existe una distancia que necesita reducirse mediante información clara y su relación con problemas concretos.
Después de aquella participación se informó a la comunidad que la solicitud relacionada con la construcción de un nuevo pozo había sido considerada favorablemente. El proceso, sin embargo, no terminó con el agua.

Participación de la Comunidad Vecinal Cuenca-Sánchez Colín en una sesión de Cabildo Abierto del Ayuntamiento de Toluca. Imagen: Ayuntamiento de Toluca.
De un problema a una agenda para la incidencia comunitaria
Durante las reuniones comenzaron a aparecer otras preocupaciones relacionadas con el alumbrado público, los baches, la seguridad y los espacios públicos. La organización creada alrededor del agua empezaba a convertirse en un espacio donde podían reconocerse otras necesidades del territorio.
A partir de ello desarrollé “El ABC de qué pasa en nuestra calle”, una herramienta diagnóstica para que las vecinas y vecinos registraran las principales problemáticas de su entorno directo. La información recopilada sirvió para presentar otras necesidades durante una segunda participación en Cabildo Abierto.
La comunidad había surgido para atender una problemática específica, pero el aprendizaje acumulado comenzó a utilizarse frente a otros asuntos. Organizarse, documentar, identificar mecanismos institucionales y dar seguimiento dejaron de ser acciones vinculadas únicamente al agua y empezaron a convertirse en capacidades comunitarias.
Más allá de los resultados visibles
El proceso comunitario continúa. Entre los avances registrados se encuentran la construcción del pozo que beneficia a alrededor de 8,000 habitantes, la atención de luminarias reportadas por la comunidad, trabajos de bacheo en calles principales, la vinculación con autoridades de seguridad mediante canales digitales y la remodelación de un parque público. También se construyeron una identidad y principios para orientar la iniciativa vecinal apartidista.
Estos resultados tienen efectos concretos, pero el proceso también dejó capacidades menos visibles. La comunidad conoció distintas formas de relacionarse con el gobierno local: una solicitud de información ayuda a comprender un problema, un oficio formaliza una petición, un registro vecinal aporta evidencia, un mecanismo de participación abre un espacio de interlocución y un grupo de mensajería facilita la organización y el seguimiento.
Ninguna de estas herramientas resuelve por sí sola una problemática. Su utilidad aparece cuando forman parte de un proceso sostenido. Desde esta experiencia, la incidencia comunitaria puede comprenderse como una ruta que parte desde identificar un problema compartido, organizarse, accionar y mantener el seguimiento.

Parque Laura Méndez después de su remodelación, uno de los espacios públicos recuperados para uso de la comunidad. Imagen: Comunidad Vecinal Cuenca-Sánchez Colín.
Incidencia comunitaria: aprendizajes para otras comunidades
Cada territorio enfrenta condiciones diferentes y no todos los municipios cuentan con los mismos mecanismos de participación. Por ello, la experiencia de la Comunidad Vecinal Cuenca-Sánchez Colín no pretende ser una receta. Sí permite reconocer condiciones adaptables a otros contextos: partir de un problema concreto, construir mecanismos sencillos de organización, generar evidencia desde la comunidad, conocer las instituciones y sostener el seguimiento.
También es importante que las herramientas sean comprensibles. Los procedimientos institucionales pueden convertirse en una barrera cuando solamente son entendidos por quienes trabajan con ellos. Acercarlos a la vida cotidiana implica explicar para qué sirven y cómo pueden utilizarse frente a situaciones reales, sin sustituir la voz ni las decisiones de la comunidad.
Esta experiencia modificó mi manera de entender la participación ciudadana. Participar no consiste únicamente en asistir a una reunión o presentar una petición. También significa desarrollar capacidades para reconocer problemas comunitarios.

Nuevo pozo para el abastecimiento de agua en la zona de la colonia Salvador Sánchez Colín. Imagen: Comunidad Vecinal Cuenca-Sánchez Colín.

En la Comunidad Vecinal Cuenca-Sánchez Colín todo comenzó con una pregunta sobre el agua y, con el tiempo, surgieron otras sobre las calles, la seguridad, el alumbrado y los espacios públicos. Las respuestas continúan construyéndose, pero el aprendizaje central permanece: una comunidad no fortalece su capacidad de incidencia solamente cuando obtiene una respuesta, sino cuando aprende a organizarse para volver a participar frente al siguiente problema.
La incidencia ciudadana no comienza necesariamente frente a un micrófono, con una marcha o dentro de un edificio gubernamental. Muchas veces comienza antes, cuando varias personas reconocen que comparten un problema, deciden organizarse y construyen juntas una manera de actuar sobre su entorno.
(*) Allan Gabriel Flores Guzmán es politólogo con maestría en Comunicación para la Acción Política y Social. Cuenta con experiencia en participación ciudadana, vinculación comunitaria e incidencia local. Coordina de manera voluntaria la Comunidad Vecinal Cuenca-Sánchez Colín y es Oficial de Comunicación e Incidencia de Creando Oportunidades en el Presente A.C.
