Telegestión del espacio público
El cuadro se repetía en los barrios de Tres de Febrero. Un tramo de luminarias fallaba en una plaza o en un sendero peatonal y el espacio verde quedaba a oscuras. Para el municipio, la falla era invisible hasta que un vecino o una vecina se quejaba. Entre la llamada, la derivación administrativa, la inspección previa y el envío de la cuadrilla transcurrían habitualmente entre 48 horas y cinco días. En ese margen, el espacio público perdía uso comunitario y aumentaba la inseguridad.
Históricamente, la agenda de los gobiernos locales se concentró en el esquema tradicional de Alumbrado, Barrido y Limpieza (ABL). Las gestiones actuales abordan desafíos urbanos cada vez más complejos e interdisciplinarios, pero esa infraestructura básica de la ciudad también exige innovación para optimizar sus procesos. Modernizar estos servicios suele chocar con una barrera presupuestaria: las soluciones comerciales de telegestión ofrecen licencias privadas cuyos costos resultan inaccesibles a escala local. Frente a esa limitación, la Municipalidad de Tres de Febrero optó por desarrollar una respuesta propia.
“Tenemos más de 100 espacios verdes y no podemos recorrerlos todos los días para verificar su funcionamiento. No podíamos tener un sector apagado toda la noche”, señala Nahuel Vitasovich, director de Arbolado y Luminaria Pública. A través de TECNO3F, un programa municipal de formación tecnológica y desarrollo de talento digital creado en 2022, el gobierno local diseñó su propio Sistema de Telegestión del Alumbrado Público, que utiliza tecnología de Internet de las Cosas (IoT) para monitorear en tiempo real el alumbrado de plazas y senderos.

Cómo funciona el monitoreo en tiempo real
El desarrollo se basa en un dispositivo electrónico modular que se instala de forma directa dentro de los tableros eléctricos que alimentan cada plaza o sendero. La placa incorpora pinzas amperométricas que miden la intensidad de corriente eléctrica que circula hacia las luminarias. Con un chip de bajo consumo de datos y conexión a la red celular (4G), la placa funciona como un nodo que transmite lecturas periódicas a una plataforma web y a una aplicación móvil. Las áreas operativas utilizan ambas herramientas.
El sistema cumple cuatro funciones:
- Detección automática de anomalías: si el consumo eléctrico cae de forma abrupta durante la noche, el sistema interpreta que falló un tramo y dispara una alerta a las cuadrillas de guardia.
- Control de consumo diurno: la herramienta detecta consumos anómalos durante el día e identifica luces encendidas fuera de horario. De este modo, permite evitar el gasto innecesario de energía.
- Comando y encendido remoto: la plataforma permite activar manualmente las luces desde un teléfono móvil o tablet. Esto simplifica las inspecciones operativas durante el día sin necesidad de abrir físicamente los tableros en la calle.
- Monitoreo de conectividad: si la placa pierde señal durante el día por un problema en el suministro eléctrico general, el sistema notifica la interrupción, lo que permite prever que el área quedará a oscuras antes del inicio de la noche.

“Lo que se hace con este dispositivo es medir el amperaje de consumo que pasa por el cable del tablero y, a través de un chip 4G, nos llega a la página web y a la aplicación móvil. En el momento podemos ver cuánto está consumiendo. Durante el día, si el dispositivo pierde conectividad porque falla el servicio de energía, la aplicación nos avisa. Ya sabemos que esa noche la plaza va a estar apagada y mandamos la cuadrilla como emergencia antes de que oscurezca”, precisa Vitasovich.
Piloto y costos del sistema
El sistema comenzó su fase de prueba en las plazas Arturo Illia y Pablo Giorello, en la localidad de Santos Lugares. Tras verificar el comportamiento de los componentes en la vía pública, el municipio extendió la red a cuatro plazas y proyecta conectar 20 nodos en el corto plazo. La diferencia central con las alternativas comerciales radica en la estructura de costos:
- Costo de hardware: la placa de telegestión no supera los 100.000 pesos argentinos (65 USD) por tablero, un monto menor al costo de compra de una sola luminaria LED.
- Costo de implementación: el desarrollo propio representó el 10% del valor de mercado de soluciones equivalentes producidas por proveedores privados.
- Costo operativo: la transmisión de datos requiere un plan de telefonía celular de entre 2.000 y 3.000 pesos mensuales por plaza (menos de 2 USD).
“El ahorro en la implementación es de un 10% del costo de lo que está en el mercado privado o de lo que se puede traer de afuera en este tipo de placas. Sería imposible para nosotros escalar y tener 20 o 30 espacios verdes si tuviéramos que comprar este tipo de dispositivos al costo real de mercado afuera. Nosotros lo desarrollamos de cero”, detalla Vitasovich.

Articulación entre áreas y formación técnica
La viabilidad técnica del proyecto se apoyó en la articulación con TECNO3F. Este espacio de capacitación gratuita en tecnologías de la información para vecinos y vecinas derivó en un laboratorio interno capaz de responder a demandas de la gestión municipal. El equipo está integrado por jóvenes profesionales y estudiantes universitarios que ingresaron inicialmente mediante pasantías del programa municipal Experiencia Joven.
“Hoy tenemos un equipo multidisciplinario con gente de programación, distintas ingenierías, marketing e impresión 3D. Seguimos dando capacitaciones abiertas y gratuitas para los vecinos, y al mismo tiempo hacemos desarrollos tecnológicos para el municipio aprovechando las capacidades internas que tenemos”, explica Tomás Petelin, integrante de TECNO3F.
Esta herramienta modifica la logística operativa. Al recibir alertas automáticas, el municipio redirige las cuadrillas a los puntos con fallas confirmadas. “Cada alerta que llega, tanto a la aplicación web como al teléfono, es una inspección menos que tenés que hacer, porque ya te enteraste del problema. Se evita una recorrida periódica ineficiente o esperar el reclamo del vecino. Direccionamos los recursos de forma directa”, agrega Petelin.
Telegestión del espacio público: desafíos y aprendizajes
El desarrollo de soluciones locales también enfrenta límites que forman parte del proceso de aprendizaje institucional. En esta etapa inicial, el municipio aún no cuenta con datos cuantitativos consolidados que midan el ahorro económico y la eficiencia energética global del sistema. Desde Tres de Febrero explican que, al cubrir un número acotado de espacios verdes, la recolección de métricas precisas continúa en desarrollo a medida que la red suma nuevos nodos.
El principal reto técnico radica en la transición de la escala artesanal a la industrial. Para llevar la telegestión a decenas de plazas, el equipo trabaja en superar el armado manual de las placas y migrar hacia el diseño de circuitos impresos de fabricación seriada, un paso necesario para acelerar la instalación. Además, la detección automática emite la alerta en tiempo real, pero la velocidad final de reparación en la calle sigue condicionada por la capacidad operativa de las cuadrillas y la disponibilidad de insumos en el territorio.

La experiencia de Tres de Febrero indica que la innovación en la gestión pública puede partir de la identificación precisa de un problema operativo concreto. Al enfocar el desarrollo en una dificultad cotidiana —el tiempo que una plaza permanece a oscuras—, el municipio pudo probar la solución en territorio sin dispersar recursos.
El pilar decisivo de esta experiencia fue el aprovechamiento de la capacidad técnica generada previamente dentro del propio municipio. La existencia de TECNO3F aportó el conocimiento para diseñar, soldar y programar las placas sin depender de contrataciones externas. Además, la estrategia de implementar el sistema de forma progresiva, desde dos plazas piloto en Santos Lugares, permitió ajustar el software y la precisión de los sensores a la intemperie antes de encarar el escalado hacia el resto del municipio.
Requisitos para replicar el caso de Tres de Febrero
Tanto Nahuel Vitasovich como Tomás Petelin coinciden en que la experiencia puede adaptarse a otros municipios a partir de las siguientes condiciones:
- Equipo técnico o alianzas locales: es necesario contar con personal capacitado en electrónica, programación y desarrollo web. Las gestiones sin área propia pueden articular con escuelas técnicas, institutos terciarios o universidades.
- Cobertura de red celular: el sistema requiere señal de telefonía móvil (3G/4G) en los puntos donde se ubican los tableros eléctricos. [10]
- Acompañamiento político e integración de áreas: se requiere articulación entre las direcciones operativas y los equipos técnicos para integrar las herramientas digitales en la rutina de trabajo.
La arquitectura diseñada para el alumbrado comenzó a aplicarse en otros servicios urbanos mediante nuevos sensores. Al respecto, Vitasovich reflexiona: “Esto nos abre una puerta enorme de desarrollo para otros dispositivos. Con el mismo equipo ya sumamos un pluviómetro que nos avisa online la cantidad de lluvia por zona y estamos midiendo los niveles de agua para el sistema de bombeo en los túneles urbanos”.
