BOLETÍN IDEAS & INSPIRACIÓN
Cómo São Paulo usa jardines de lluvia para complementar sus grandes obras de drenaje

En ocho años, São Paulo pasó de 23 jardines de lluvia a 479. Estas soluciones basadas en la naturaleza retienen hasta un 30% del agua pluvial en cada tramo donde se instalan. Alivian el sistema de drenaje convencional, recargan los acuíferos subterráneos, aportan biodiversidad y mejoran el microclima en calles que antes eran superficies impermeables. La experiencia, reconocida internacionalmente, deja lecciones concretas para otras ciudades de la región.

En uno de los barrios centrales de São Paulo, un cantero que antes era una franja de asfalto gris hoy absorbe la lluvia. Donde el agua solía descender a toda velocidad hacia las bocas de tormenta, ahora se desvía por aberturas en el cordón de la acera, ingresa en pequeños espacios verdes con capas de tierra, arena y piedras de distinto tamaño, y se infiltra en el suelo. 

Son jardines de lluvia: canteros excavados a un metro de profundidad, diseñados para interceptar el agua de lluvia y filtrarla hacia las napas freáticas —las reservas subterráneas— antes de que sobrecargue el sistema de galerías, la red de conductos bajo las calles que transporta el agua hacia los ríos.

La escena se repite en cientos de puntos de la ciudad. São Paulo tiene hoy 479 jardines de lluvia —tenía apenas 23 en 2017— y se propone superar los 1.000 en los próximos años. No reemplazan las grandes obras de ingeniería hidráulica; las complementan.

“Son soluciones basadas en la naturaleza muy importantes para complementar las acciones de drenaje en la ciudad”, explica a +COMUNIDAD Fabrício Cobra Arbex, titular de la Secretaría Municipal de Subprefeituras de São Paulo.

Ejemplo de jardines de lluvia en la ciudad. Imagen: Prefeitura de São Paulo.

Dos escalas para un mismo problema

La ciudad opera en dos escalas simultáneas. El macrodrenaje comprende los grandes reservorios —conocidos localmente como piscinões— que absorben el caudal de los ríos Pinheiros, Tietê y Tamanduateí. Son obras de ingeniería pesada que requieren grandes inversiones. 

El microdrenaje, en tanto, opera a escala barrial. Incluye el mantenimiento de bocas de tormenta y galerías,  así como la instalación de jardines de lluvia en veredas, plazas y canteros. Cada una de estas intervenciones verdes permite que parte del agua que escurre por la superficie se infiltre directamente en el suelo, en lugar de sumar volumen a una red que, con lluvias cada vez más intensas, se satura con frecuencia.

Para dimensionar la relación entre ambas escalas: el mayor sistema de jardines de lluvia de Brasil —11 unidades conectadas que ocupan 2.300 metros cuadrados en una calle del centro— retiene cerca del 5% de lo que almacena el reservorio subterráneo del Pacaembu, una estructura de hormigón con capacidad para 74.000 metros cúbicos de agua que fue durante años la principal infraestructura antinundaciones de la zona. 

La diferencia es que los jardines se construyeron rompiendo asfalto y plantando vegetación, sin excavaciones profundas ni maquinaria pesada. Es decir, a un costo mucho menor. 

Jardines de lluvia
Ejemplo de jardines de lluvia en la ciudad. Imagen: Prefeitura de São Paulo,

Resultados bajo la lluvia

Según la Secretaría de Subprefeituras, cada jardín de lluvia retiene hasta un 30% del volumen pluvial que cae en el tramo específico donde se instala. En un tramo asfaltado convencional, esa cifra es cercana a cero: el agua escurre por la superficie sin infiltrarse. 

Pero el impacto no se limita a la cantidad de agua gestionada. Los jardines de lluvia funcionan también como filtros naturales. Retienen sedimentos y contaminantes urbanos antes de que lleguen a los cursos de agua. Al mismo tiempo, incorporan áreas verdes que mejoran el microclima, aumentan la biodiversidad y transforman el paisaje de calles que antes eran superficies grises.

Cecilia Herzog, paisajista urbana de la PUC-Rio y referente en soluciones basadas en la naturaleza en Brasil, sostiene que los jardines de lluvia bien planificados tienen un papel educativo clave. En esencia, ayudan a la población a entender la necesidad de ciudades más permeables. 

“Es una política pública completamente alineada con las directrices de resiliencia climática”, afirma Cobra Arbex. En 2022, el programa recibió un Certificado de Mérito en los World Green City Awards, un reconocimiento internacional que destacó su potencial de réplica para otras ciudades.

Ejemplo de jardines de lluvia en la ciudad. Imagen: Prefeitura de São Paulo.

Mantener lo construido

En 2025, la Prefeitura inició la revitalización de jardines de lluvia instalados en 2019. La decisión reveló algo que las ciudades interesadas en replicar este modelo deben considerar desde el inicio: sin mantenimiento regular, los jardines pierden funcionalidad.

La rutina de cuidado exige retirar residuos, controlar hierbas espontáneas y renovar las plantaciones con especies rústicas, de crecimiento controlado y no invasoras. São Paulo capacitó a los equipos de limpieza y barrido para esa tarea. Además, cada jardín fue registrado en un sistema informatizado de gestión municipal. Ese registro permite calcular los ciclos de renovación de plantas, programar intervenciones y generar un historial de cada unidad como patrimonio público.

La comunidad también interviene. “Con el entendimiento del beneficio que el jardín de lluvia trae, los vecinos colaboran en el cuidado posterior a la obra”, explica Cobra Arbex. 

Un ejemplo concreto es el jardín junto al edificio Copan, uno de los íconos arquitectónicos de São Paulo.Fátima Freitas, vecina del edificio desde hace cuatro décadas, se convirtió en cuidadora espontánea del espacio. “El agua de lluvia escurre bien, no se estanca. Estamos cuidando, limpiando, sacando papeles, plásticos que caen en el jardín. Siempre veo personas ahí admirándolo”, contó al medio A Vida no Centro.

Panorámica de la ciudad de São Paulo. Imagen: Generation Voyage.

Dengue: una preocupación resuelta en el diseño

En una ciudad tropical, cualquier intervención que acumule agua genera una pregunta previsible: ¿no favorece la proliferación del mosquito Aedes aegypti, vector del dengue?

La respuesta está en los parámetros técnicos. “Un jardín de lluvia eficiente necesita absorber el agua en hasta dos días después de un evento de precipitación. Esto garantiza que las larvas del Aedes aegypti no encuentren condiciones ideales para eclosionar, dado que el período mínimo para eso es de tres días”, detalla Cobra Arbex. En la práctica, los coeficientes de diseño son conservadores y la propia estructura del jardín favorece la percolación. La infiltración ocurre mucho antes del máximo previsto.

A medida que las plantas se desarrollan y el suelo gana estructura, la capacidad de absorción aumenta. El margen de seguridad crece con el tiempo, en lugar de reducirse. Un jardín de lluvia maduro funciona mejor que uno recién inaugurado

Qué necesita una ciudad para replicar este modelo

Los jardines de lluvia no demandan condiciones excepcionales, pero sí un marco definido. Ante la consulta de +COMUNIDAD, desde el gobierno de São Paulo identifican factores concretos de transferibilidad.

El punto de partida es una demanda real: problemas frecuentes de drenaje, alta impermeabilización del suelo o contaminación difusa de cursos de agua por escurrimiento pluvial. A eso se suma un diagnóstico territorial que identifique dónde conviene instalar los jardines. São Paulo está cruzando sus mapas de macrodrenaje con la ubicación de los acuíferos para determinar los puntos de mayor eficiencia.

“Con el aumento de la intensidad de las lluvias se incrementaron los casos de inundación, y es ahí donde la microdrenaje cumple un papel clave”, señala Cobra Arbex.

Otra área de la ciudad intervenida con un jardín de lluvia. Imagen: Prefeitura de São Paulo.

Las soluciones basadas en la naturaleza deben integrarse al plan municipal de drenaje urbano, con criterios técnicos, funcionales, estéticos y de accesibilidad. Y se necesita capacidad operativa sostenida para el mantenimiento: São Paulo lo resuelve mediante empresas contratadas para esa función.

El financiamiento del programa proviene del presupuesto municipal. No se registran, hasta ahora, mecanismos complementarios de financiación. Un punto que otras ciudades deberán resolver según su propia estructura fiscal y las oportunidades de cooperación disponibles.

São Paulo ya trabaja en el siguiente paso. La Secretaría de Subprefeituras elabora un estudio que cruza los mapas de macrodrenaje con la ubicación de las napas freáticas para determinar en qué puntos los jardines de lluvia aportan mayor eficiencia. 

“El jardín de lluvia tiene un papel muy importante”, resume Cobra Arbex. La meta es construir 1.000 nuevas unidades e integrarlas a una estrategia más amplia que incluye bosques urbanos y arborización, intervenciones que también aumentan la capacidad de absorción del agua. El objetivo de fondo es el mismo: que menos agua corra por la superficie y más se infiltre en el suelo.

Esta nota forma parte del Boletín Ideas & Inspiración de la Red de Innovación Local (RIL), donde cada semana se destacan casos innovadores de diferentes temáticas en ciudades de todo el mundo. ¿Te gustaría recibir soluciones locales como las de esta nota en tu correo? ¡Puedes suscribirte de forma gratuita!

Imagen de portada: ilustración de RIL y +COMUNIDAD.

Redacción +COMUNIDAD

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