PREVENCIÓN Y RESILIENCIA
“Cuando hablamos de gestión del riesgo y de emergencias, todo sucede a nivel local”

Frente al avance del fuego en la Patagonia y las inundaciones en distintos puntos de América Latina, la especialista Virginia Laino plantea que las catástrofes no son hechos naturales, sino el resultado de fallas en la previsión humana. En esta entrevista, la presidenta del Instituto Interamericano para la Reducción de Riesgos de Desastres (IIARRD) explica por qué la prevención debe consolidarse como una política pública sostenida, apoyada en capacidades técnicas, voluntad política y conocimiento del territorio.

Por Florencia Luján,
Redacción +COMUNIDAD

Virginia pone dos imágenes sobre la mesa. En la primera hay una ola, una arquitectura líquida que se eleva contra el cielo con una fuerza hipnótica. En la segunda, esa misma ola irrumpe en una ciudad, se transforma en un tsunami y arrasa con todo a su paso. Se trata de un fenómeno natural, plantea en una exposición en el marco de las Charlas TEDx Rosario 2024. Pero matiza: “La diferencia entre una imagen y la otra no es el agua, como podemos llegar a suponer, sino la presencia humana”.

“Un terremoto, un volcán en erupción en una cordillera, un río que desborda en una selva, una ola de miles de metros en medio del mar son fenómenos naturales”, explica la especialista, con la misma calma que habita en el ojo del huracán. Y continúa: “El terremoto no es el desastre, es el edificio que se cae. No es el río que desborda, es la casa arrasada por el agua; las fotos, los recuerdos familiares que se pierden, la tormenta que rompe los techos, que arruina la cosecha y los medios de vida”.

Mientras el fuego vuelve a arrasar los bosques de la Patagonia en Chile y Argentina, y los ríos trazan nuevos desbordes en el norte argentino y en Perú, las palabras de Virginia Laino, presidenta del Instituto Interamericano para la Reducción de Riesgos de Desastres (IIARRD), se vuelven carne. Entre el fenómeno natural y el desastre existe una herramienta clave para la preparación de las ciudades: la gestión del riesgo. En ese marco, +COMUNIDAD consultó a la experta sobre las capacidades que deben fortalecer los gobiernos locales para responder de manera más efectiva frente a estos escenarios.

La gestión del riesgo en el territorio: el “cómo” de la resiliencia

━  Ante la magnitud de incendios como los que atraviesa la Patagonia en estos días (enero de 2026), o de inundaciones y desbordes en el norte de Argentina y otras partes de Latinoamérica, la mirada suele dirigirse a los gobiernos provinciales y el nacional. Desde tu experiencia en el IIARRD, ¿qué capacidades específicas tienen los gobiernos locales que pueden resultar decisivas en la gestión y el desenlace de una emergencia?

Lo principal es que, cuando hablamos de gestión del riesgo y de emergencias, todo sucede a nivel local. Si bien hay encuadres internacionales y nacionales que enmarcan los parámetros para trabajar la reducción y mitigación de riesgo, lo más importante es que son los gobiernos locales quienes tienen el conocimiento sobre el territorio. Son quienes tienen el diálogo ida y vuelta con las comunidades que los habitan y quienes deberían poder desarrollar la confianza de los habitantes para poder dar información de alerta temprana con tiempo suficiente para que las personas tomen medidas para reducir el impacto de las amenazas en las que viven, ya sean crecidas o incendios.

Incendios. Gestión del riesgo.
Operativo para contener los incendios en El Hoyo, Chubut, Argentina. Enero 2026. Imagen: Maxi Jonas – AP.

Lo que suele suceder, por ejemplo en Argentina, es que la gestión de los riesgos es un tema que no está priorizado en la agenda local, salvo en el momento de que la amenaza se transforma, impacta y se convierte en una emergencia. En ese momento se estresan todos los mecanismos de los gobiernos locales, los recursos y nunca alcanzan para responder. Por eso nosotros desde el IIARRD y en conjunto con la Red de Innovación Local (RIL), impulsamos un trabajo de formación y planificación para la reducción de riesgos con mucho énfasis en el trabajo previo de una ciudad. 

De lo que estamos hablando es de movernos de un modelo reactivo a un modelo anticipatorio, en el cual muchos de los fenómenos a los que estamos expuestos se puedan anticipar. Ahora, esto tiene que ver con una trilogía política: decisión política, información técnica y trabajo territorial. Sin esos tres componentes vos podés tener un mecanismo de alerta temprana muy bueno basado en la ciencia, pero si la gente no lo comprende o no sabe lo qué hacer con esa información entonces no sirve.

Inundaciones. Gestión del riesgo.
Fuertes lluvias colapsaron los sistemas de drenaje y generaron avalanchas de agua y barro en Salta y Catamarca. Enero 2026. Imagen: Página 12.
━  Desde tu experiencia, ¿observás municipios de la región o del mundo que hayan logrado pasar de un modelo reactivo a uno de gestión integral del riesgo con éxito medible? Si es así, ¿podrías mencionar algunos casos? ¿Qué tienen esos territorios?

En este momento no conozco de municipios de Argentina que hayan, digamos, logrado tener una gestión eficiente de los riesgos. Sí hay algunos casos que fueron muy reconocidos mundialmente, como por ejemplo la ciudad de Santa Fe, que después de las inundaciones de finales de los 90 logró transformarse en una ciudad resiliente. Por ejemplo con ordenanzas públicas de construcción de edificios con retardadores de lluvia, entre otros varios mecanismos que tomaron luego de ese acontecimiento.

Por supuesto que también hay ciudades como en Japón, Australia, o en algunos lugares de los Estados Unidos, donde sí funcionan estos mecanismos de alerta temprana, de decisiones de gestión pública, de ordenamiento territorial y de información hacia y con las comunidades.

━ Has trabajado profundamente en participación comunitaria, con el foco puesto en lo que sucede hoy en la Patagonia. ¿Cómo se construye un tejido social que sepa responder de forma autónoma pero coordinada antes de que lleguen los y las brigadistas?

Lo más interesante de nuestro país, no sólo en la Patagonia, sino también en lugares como Córdoba, por ejemplo, es que existe mucha autoconvocatoria de brigadistas de incendios forestales. En algunos casos los gobiernos eligen hacer que esto no existe o no prestarle atención, y en otros casos, tratan de incorporar a estos brigadistas autoconvocados a los mecanismos de coordinación oficiales, incluso antes de la situación de emergencia.

Se los convoca para planificar juntos cómo va a ser la respuesta y también para proveerles de algunos recursos que les permitan actuar de manera sinérgica en el combate forestal. Por otro lado, creo que tenemos en Argentina una deuda, que tiene que ver con integrar saberes ancestrales en la gestión del fuego de los incendios forestales con tecnología y prácticas modernas. Es cierto que las personas quieren ver el avión hidrante tirando agua, pero quienes saben explican que el incendio forestal es un combate en tierra, cuerpo a cuerpo. Por eso importa la presencia de brigadistas. 

━ ¿Qué lecciones de esperanza nos están dejando los equipos de bomberos y brigadistas en esta crisis actual en la Patagonia que podamos convertir en política pública permanente?

En Argentina la cantidad de brigadistas no alcanza para trabajar en estas temporadas de incendios forestales. Así y todo, yo creo que en lugar de enfocarse en la respuesta, que es hoy lo más visible y que siempre es necesario tenerla, me parece que acá lo que está faltando es un trabajo previo. Como dije antes, de anticipación. Los incendios forestales son prevenibles en un combo que tiene que ver con información, educación, control, punitorios, mantenimiento de las zonas propensas. Entonces, digo, es muy fácil centrarse en la discusión de si fue intencional o no, o si alcanzan o no los recursos para combatirlo. Finalmente nunca hablamos durante el año de cómo van a ser las temporadas de incendios. Y todas las temporadas y veranos vemos lo mismo.

Operativo en Chubut. Imagen: Ámbito Financiero.
━ Si tuvieras que diseñar un municipio resiliente modelo ideal en términos de gestión de riesgos, ¿cuáles serían sus tres pilares imprescindibles?

Como mencioné anteriormente, hoy desde el IIARRD estamos hablando de movernos de un modelo reactivo a un modelo anticipatorio, en el cual muchos de los fenómenos a los que estamos expuestos se puedan anticipar. Entonces si tuviera que diseñar un municipio resiliente modelo, ideal en términos de gestión de riesgos, mis tres pilares imprescindibles serían la decisión política, la información técnica y el trabajo territorial.

De la respuesta reactiva a la resiliencia local

Virginia Laino se crió en Pergamino, Buenos Aires, Argentina, donde el olor a tierra mojada y el comportamiento de los insectos eran la primera línea de defensa antes de cada tormenta. Desde entonces sabe que siempre ha habido“señales naturales”. 

De su larga trayectoria también conoce que, mucho antes de los radares meteorológicos, los lugareños del Delta del Río de La Plata saben que la crecida será inminente cuando ven los camalotes flotando y amontonándose contra la costa. 

Allí la prevención tiene forma de red: se tiende bajo los nogales para que las nueces no toquen el agua y la cosecha no se pierda. Son señales que la naturaleza siempre ha dado y que, ante la urgencia de la vida urbana, hemos olvidado leer, explica la experta. Ante una sala atónita escuchándola, pregunta en voz alta “¿cómo hacemos para que un fenómeno no sea un desastre?” Y luego responde: “Todos podemos tomar pequeñas acciones y medidas para, como decimos en gestión del riesgo, reducir el impacto”.

Después de 25 años de coordinar crisis, Laino está convencida de que la solución no reside únicamente en los cuarteles de bomberos o en las oficinas de Defensa Civil, sino en la capacidad de recuperar esa atención al detalle. En entender que un fenómeno se vuelve catástrofe solo cuando choca con nuestra falta de previsión. El riesgo se gestiona en las pequeñas decisiones diarias, en la política local que respeta el curso del río, en el ciudadano que sabe hacia dónde caminar cuando el cielo oscurece.