BOLETÍN IDEAS & INSPIRACIÓN
Cómo una ciénaga degradada de Barranquilla se convirtió en nuevo polo de ecoturismo

A través de una combinación de biotecnología con microalgas, infraestructura de bajo impacto y un modelo de turismo comunitario, Barranquilla, en Colombia, impulsa la recuperación de la Ciénaga de Mallorquín como estrategia de desarrollo urbano y económico. El proyecto busca revertir décadas de deterioro ambiental y, al mismo tiempo, consolidar un destino de ecoturismo que genere empleo local y nuevos ingresos para la ciudad.

La relación entre muchas ciudades latinoamericanas y sus ecosistemas periféricos ha estado marcada por la degradación. La Ciénaga de Mallorquín, un humedal costero de 741 hectáreas donde confluyen el río Magdalena y el mar Caribe, no fue la excepción. Durante décadas, este rincón colombiano recibió aguas servidas sin tratamiento, acumuló residuos sólidos y perdió calidad ambiental.

Esa degradación tuvo consecuencias económicas y sociales. La comunidad dejó de ver la ciénaga como fuente de sustento y la percibió como un espacio inseguro y sin proyección. La pérdida de biodiversidad y los malos olores alejaron cualquier posibilidad de uso recreativo o turístico.

A partir de 2020, en el marco del Plan de Desarrollo “Soy Barranquilla”, la ciudad adoptó el enfoque de “biodiverciudad”: integrar los activos naturales a la competitividad urbana. Con apoyo técnico y financiero del Banco Interamericano de Desarrollo (BID), la Agencia Francesa de Desarrollo (AFD) y otros organismos, se puso en marcha el proyecto de Recuperación Integral de la Ciénaga de Mallorquín (RICM). El objetivo fue doble: restaurar el ecosistema y convertirlo en un nuevo eje de desarrollo turístico sostenible. Esta transformación ha generado resultados tangibles que le valieron el Premio AVA 2025 – Bienestar Social, por ser una iniciativa que mejora la calidad de vida, promueve la equidad y fortalece el desarrollo humano en colaboradores y comunidades locales.

Una solución basada en la naturaleza

La intervención apostó por una Solución Basada en la Naturaleza: la biorremediación con microalgas nativas. En alianza con SSS Technologies y bajo supervisión de la Corporación Autónoma Regional del Atlántico, se implementó un proceso que utiliza el metabolismo de estos microorganismos para remover contaminantes sin generar lodos tóxicos ni emplear químicos agresivos.

El procedimiento incluyó cuatro etapas: muestreo y selección de microalgas resistentes, fortalecimiento en laboratorio, escalamiento en planta de ficocultivo e inoculación en puntos estratégicos del humedal. Una vez liberadas, las microalgas consumen materia orgánica y liberan oxígeno mediante fotosíntesis, mejorando la calidad del agua.

Los resultados iniciales mostraron una reducción significativa de nitratos, enterococos y coliformes totales. La carga orgánica —principal contaminante— se redujo en más de 98%. En paralelo, aumentaron los niveles de oxígeno disuelto, condición clave para reactivar los ciclos biológicos de peces y manglares.

La mejora ambiental fue la base para habilitar un nuevo uso del territorio: el turismo de naturaleza.

Situación previa de uno de los manglares de la Ciénaga de Mallorquín. Imagen: Gobierno de Colombia.

Infraestructura verde para un nuevo destino

Sobre el ecosistema recuperado se diseñó el Ecoparque Ciénaga de Mallorquín. El proyecto contempla 4,5 kilómetros de senderos elevados construidos con estructuras palafíticas de madera, que permiten el flujo de mareas y fauna por debajo de las pasarelas. Esta infraestructura busca minimizar el impacto sobre el suelo y preservar la dinámica del manglar.

El ecoparque incluye miradores para el avistamiento de aves —se registran más de 155 especies en la zona—, espacios para deportes náuticos sin motor y programas de educación ambiental. También prevé la recuperación de la playa de Puerto Mocho y la incorporación de un tren turístico eléctrico para reducir la huella de carbono del acceso al mar.

La inversión supera los 200.000 millones de pesos colombianos (aproximadamente 53 millones de dólares) y forma parte de una estrategia que vincula infraestructura verde con dinamización económica. Según estimaciones oficiales, el proyecto podría movilizar alrededor de 1,14 billones de pesos colombianos en la próxima década, con un flujo anual proyectado de entre 667 mil y 1,4 millones de visitantes.

El turismo aparece así como resultado de la restauración ecológica, no como actividad extractiva, sino como experiencia vinculada a la conservación.

Panorámica del Ecoparque Ciénaga de Mallorquín. Imagen: Alcaldía de Barranquilla.

Impacto: turismo comunitario y empleo local

Uno de los ejes del proyecto es el turismo comunitario. La iniciativa promueve la formalización de empleos vinculados a la conservación, mantenimiento y gestión del parque. Además, impulsa experiencias culturales y gastronómicas, como la propuesta de “Las Curramberas”, que integra tradición caribeña y oferta turística.

El enfoque busca que la comunidad sea protagonista del nuevo destino. La recuperación del ecosistema se plantea como una oportunidad para diversificar ingresos, fortalecer la identidad local y reducir la informalidad.

Desde la Secretaría de Planeación de Barranquilla sostienen que la ciénaga puede convertirse en uno de los principales catalizadores económicos de la ciudad en la próxima década. La lógica es que la infraestructura verde genera retornos al ofrecer servicios ecosistémicos y atraer visitantes interesados en experiencias de naturaleza.

 “La intervención aportó evidencia sobre el origen de la contaminación, asociada con la descarga que hace el arroyo León. La concentración contaminante es más alta en la desembocadura del mismo, y disminuye a medida que se aleja de este sitio”, explican desde SSS Tecnhologies. 

“La bioaumentación por fitorremediación logró una reducción significativa de los parámetros de nitratos, enterococos y coliformes totales, y de manera notable de la carga orgánica, que era el principal contaminante en la ciénaga, y se redujo en más de 98.3%”, agregan. En el arroyo León, el oxígeno disuelto registró un aumento de 1 mg/L, mientras que en diversos puntos monitoreados de la ciénaga el incremento osciló entre 0.5 y 4 mg/L, lo cual es vital para reactivar los ciclos biológicos de las especies nativas.

Desafíos para consolidar el modelo

El proceso también enfrenta desafíos. En 2024, el Ministerio de Ambiente y Desarrollo Sostenible de Colombia identificó 21 hallazgos críticos sobre el estado de la ciénaga y la ejecución del proyecto. Entre ellos, la necesidad de priorizar la solución estructural de los vertimientos del arroyo León, mejorar la gestión de residuos sólidos y revisar inconsistencias en los límites territoriales.

Estos puntos son relevantes para la sostenibilidad turística del destino. Sin mejoras en la calidad del agua y en la gobernanza ambiental –sostienen en la Alcaldía–, la infraestructura podría perder sentido. La experiencia muestra que el turismo basado en la naturaleza depende, ante todo, de la salud del ecosistema.

Detalle del Ecoparque Ciénaga de Mallorquín. Imagen: Alcaldía de Barranquilla.

Una hoja de ruta para ciudades intermedias

El caso de Barranquilla dialoga con una agenda más amplia. En 2025, Colombia sancionó la Ley de Ciudades Verdes, que obliga a integrar los activos ambientales en el ordenamiento territorial y priorizar soluciones basadas en la naturaleza.

La recuperación de la Ciénaga de Mallorquín ofrece aprendizajes transferibles: combinar restauración ecológica con planificación urbana, articular financiamiento internacional, diseñar infraestructura de bajo impacto y vincular a la comunidad en la cadena de valor turística.

Más que un parque, la ciénaga se proyecta como un laboratorio urbano donde la competitividad y la conservación dejan de ser agendas opuestas. El desafío será sostener en el tiempo ese equilibrio, para que el crecimiento del turismo vaya de la mano con la recuperación ambiental que le dio origen.

Esta nota forma parte del Boletín Ideas & Inspiración de la Red de Innovación Local (RIL), donde cada mes se destacan casos innovadores de diferentes temáticas en ciudades de todo el mundo. ¿Te gustaría recibir, una vez al mes, soluciones locales como las de esta nota en tu correo? ¡Puedes suscribirte de forma gratuita!

Imagen de portada: ilustración de RIL y +COMUNIDAD.