Bosque de Bolsillo
En 2015, el barrio Agua Mansa de Jesús María (Córdoba) volvió a ser testigo de la fuerza del río Guanusacate. Aquella crecida profundizó una certeza pesimista entre los vecinos: sentían que el lugar no tenía vuelta atrás y que ese terreno, sin planificación urbana, estaba condenado a ser un problema crónico.
La historia cambió de rumbo con el Presupuesto Participativo 2023, cuando el Grupo Scout 167, la comunidad y el municipio decidieron intervenir el espacio. Lo hicieron mediante un Bosque de Bolsillo, un proyecto que escaló rápidamente y se consolidó como una política pública de regeneración urbana que ya está dando sus frutos.
Hoy, en ese suelo recuperado crecen 168 ejemplares de 23 especies nativas que recrean tres ecosistemas regionales: el bosque chaqueño, el espinal y el bosque serrano. La propuesta trasciende lo paisajístico; funciona como un nodo de educación ambiental y un punto de reencuentro con la naturaleza.

Aprendizaje, construcción de capacidades y trabajo en red
La concreción del Bosque de Bolsillo no fue una decisión unilateral de la Municipalidad: fue el resultado de un proceso de aprendizaje y construcción de capacidades locales. Con la guía de la Red de Innovación Local (RIL Argentina), a través del programa Naturaleza y Espacio Público, Jesús María incorporó el diseño participativo como forma de trabajo.
A lo largo de seis instancias —que incluyeron jornadas de codiseño, validación comunitaria y plantación colectiva— se forjó una visión compartida del territorio. “El biocorredor es el resultado de un Estado que puede interpretar la necesidad de la sociedad civil y facilitar la vinculación”, sintetiza Gerardo Guirado, vecino de Alto Los Molinos e impulsor del proyecto Parque Riberas Oeste.
Esta dinámica rompió la inercia de las áreas estancas. Así, sectores municipales que operaban de forma aislada comenzaron a articularse bajo el enfoque de Soluciones Basadas en la Naturaleza (SbN). El legado es doble: un espacio recuperado y una capacidad de gestión instalada para repensar el espacio público junto con la ciudadanía.

La creación del Bosque de Bolsillo
El Bosque de Bolsillo ubica a la biodiversidad como eje rector y se integra al Plan Integral del Biocorredor del Río Guanusacate. Este trazado de 11 kilómetros conecta el Parque del Oeste con el Bosque de Agua Mansa, una vinculación que jerarquiza la flora nativa dentro de la planificación de la ciudad.
El éxito de esta política se refleja en una mejora directa de la calidad de vida y en resultados tangibles que aseguran la sostenibilidad del ecosistema:
- Creación de un Bosque de Bolsillo de 500 m², con 168 ejemplares de 23 especies nativas.
- Tasa de supervivencia de los árboles superior al 90%.
- Compromiso sostenido entre el municipio, el Grupo Scout y la comunidad.





Biodiversidad que florece junto a la comunidad
Jimena Álvarez, coordinadora del programa Naturaleza y Espacio Público, sostiene que el proyecto adquiere su verdadero valor cuando la comunidad deja de ser una simple destinataria para convertirse en codiseñadora de las soluciones. “Es un giro que lo cambia todo. A veces puede parecer un desafío. Podemos sentir que el proceso se alarga un poco, pero el alcance e impacto de los resultados son bien distintos, y, sobre todo, mucho más ricos”, explica a +COMUNIDAD.
Para la especialista, abrir el juego permite incorporar un conocimiento local insustituible: es la comunidad quien identifica los problemas reales y las oportunidades del territorio. “Así evitamos las ‘soluciones de escritorio’ y creamos propuestas que funcionan en la práctica porque se ajustan a las necesidades del territorio”, detalla.
Por último, suma que si el proceso de codiseño es amigable, cuidado y realmente colaborativo, genera confianza y esto reduce la resistencia a los cambios y aumenta la probabilidad de que las iniciativas sean adoptadas y sostenidas en el tiempo. “Un proceso de codiseño virtuoso y real, en sí mismo, fortalece los lazos comunitarios, fomenta la colaboración y construye capital social. Es en estos espacios donde vecinos y distintos actores aprenden a trabajar juntos, a dialogar y a resolver conflictos, algo invaluable para la gobernanza local”, concluye la coordinadora del programa.
Para repasar: qué cambia en Jesús María
- Construcción – Activación de la red. El municipio pasó del diseño técnico a la cocreación. Junto con RIL, el Grupo Scout y la comunidad, se transformó un terreno sin planificación en un espacio de pertenencia. La comunidad aportó la memoria del lugar, convirtiéndose en guardiana del proyecto desde su origen.
- Transformación – Cambios de hábitos y aprendizajes. Ocho áreas municipales hoy trabajan articuladas bajo el enfoque de soluciones inspiradas en la naturaleza. La biodiversidad ya no es paisaje, sino el eje central del Plan Integral del Biocorredor del río Guanusacate para mitigar riesgos hídricos.
- Ciudades de Oportunidades – Impacto en la ciudadanía. El impacto en la ciudadanía se mide en resultados tangibles. Se recuperaron 500 m² con 168 ejemplares de 23 especies nativas, alcanzando una tasa de supervivencia del 90%. Esta cifra excepcional valida la eficacia del mantenimiento compartido entre el Estado y la comunidad.
