MIRADA ESPECIALISTA
Pensar las ciudades con perspectiva de género y con los cuidados en el centro

Desde Guadalajara, donde impulsa la transversalización de la perspectiva de género en la formación universitaria, Zaida Muxí vuelve a dialogar con +COMUNIDAD. A más de dos años de una primera entrevista en 2022, la arquitecta y urbanista comparte avances, desafíos y políticas que considera clave para repensar las ciudades desde una ética ecofeminista.

“Los proyectos urbanos deben prestar mayor atención a las necesidades reales de las personas”, decía desde Barcelona Zaida Muxí en 2022, en una entrevista que se volvió uno de los contenidos más leídos en +COMUNIDAD. En aquel diálogo, abordaba cómo la vida cotidiana —en particular la de quienes cuidan— queda con frecuencia excluida del diseño urbano, y de por qué las ciudades deberían pensarse desde el reconocimiento de las desigualdades.

Más de dos años después, la conversación se retoma en un nuevo contexto: el especial de género del Boletín Ideas & Inspiración de la Red de Innovación Local (RIL), con oportunidad del Mes de la Mujer. Ocurre además un momento en el que su recorrido profesional también tomó un nuevo impulso. Desde octubre de 2023, Muxí vive en Guadalajara, México, donde fue nombrada Profesora de Excelencia en la Escuela de Arquitectura, Arte y Diseño del Tecnológico de Monterrey. Allí trabaja con equipos docentes y estudiantiles para incorporar de forma transversal la perspectiva de género en los planes de estudio.

“Esto era inimaginable cuando hicimos la entrevista en 2022”, dice. “Podemos ir haciendo mejoras, y hay que hacerlas. Pero el cambio real y de base requiere una ética ecofeminista. Es decir, ser conscientes y trabajar desde la interdependencia y la ecodependencia”, responde acerca de los desafíos que enfrentan las ciudades del 2025 respecto al trabajo con una agenda urbana inclusiva y centrada en las personas. 

La perspectiva de género, entre avances y retrocesos

Al mirar estos años recientes, Zaida es enfática. Considera que hay ciudades como Barcelona que, entre 2015 y 2023, habían dado “pasos de gigante” en términos de igualdad, perspectivas de género interseccional y feminismos. Durante ese período, afirma, la ciudad “se había hecho faro de otras maneras de entender las ciudades”. Sin embargo, observa con preocupación el rumbo actual: “Un nuevo gobierno descontinúa la mayoría de las políticas emblemáticas de un urbanismo, en sentido amplio, con perspectiva de género”.

Frente a ese escenario, señala que estar en México le permitió conocer experiencias urbanas que considera ejemplares. “En Ciudad de México y en Bogotá han trabajado desde 2017 poniendo en el centro de las políticas urbanas las políticas de cuidado. En ambos casos, con una fuerte base y apoyo en los movimientos feministas locales”, indica.

En el caso de Bogotá, destaca la iniciativa de las Manzanas del Cuidado. Esta política se construyó “basada en un conocimiento situado, en experiencias de las mujeres en los diferentes distritos y en datos estadísticos que demuestran la desigualdad entre mujeres y hombres”, explica.

Esa desigualdad, profundiza, “comienza en la carga de los cuidados y en su repercusión física y mental”, además de impactar en la “disminución de oportunidades de trabajo remunerado y de tiempo propio”. La reorganización de servicios sociales, educativos y culturales en centralidades barriales fue la base de esta política, que incorporó nuevos equipamientos pensados para quienes cuidan y quienes requieren cuidados.

Manzanas del cuidado. Género.
Mujeres en una actividad barrial. Imagen: Manzana del Cuidado.

Sobre Ciudad de México, resalta especialmente la experiencia de las UTOPÍAS  (Unidades de Transformación y Organización Para la Inclusión y la Armonía Social)  en Iztapalapa.

“Tienen en su programa de sistema público de cuidados una propuesta de atención específica para las mujeres que han dedicado sus vidas a cuidar”, comenta. Muchas de ellas, dice, “no solo tienen los cuerpos cansados y afectados, sino que la soledad que sufren es muy significativa”. Por eso, destaca que el objetivo de estas iniciativas no se limita a lo físico o lo laboral, sino que también busca “generar redes de amistad y confianza entre mujeres”.

Utopías Género
UTOPÍAS en Iztapalapa. Imagen: Organización Panamericano de la Salud (OPS)

Las UTOPÍAS, detalla, integran programas culturales, deportivos y espacio público para todas las personas, a los que se suman servicios específicos de cuidado. Entre ellos, menciona la Casa de las Siemprevivas —que brinda orientación psicológica y jurídica a mujeres víctimas de violencia—, casas de día para personas mayores, centros de rehabilitación para mujeres cuidadoras, lavanderías populares, comedores comunitarios, espacios para la infancia y actividades de formación en tareas de cuidado dirigidas a varones.

“A nivel personal, las manzanas de cuidado y las UTOPÍAS me han parecido una apuesta por la igualdad a través del uso de recursos públicos para la igualdad real que comienza por hacer colectivos los cuidados y dar apoyo específico a personas y tareas, y que se emparenta con La Ciba en Santa Coloma de Gramenet, con las superilles sociales y la ciudad cuidadora de Barcelona. Políticas feministas que ponen los cuidados en el centro”, concluye.

Desafíos de una ciudad que no fue pensada para las personas

Para Zaida Muxí, el principal obstáculo que enfrentan hoy las ciudades es la herencia del modelo urbano predominante. “El gran desafío es la ciudad que hemos construido hasta ahora”, afirma. Un modelo que, en su mirada, “se basa en la desigualdad, en el trato a la naturaleza como recurso, y que es utilizada sin control, sin respeto, sin cuidados, y en la extensión territorial”.

Esa forma de hacer ciudad derivó en entornos “segregados, inseguros, contaminados, sin transporte público, no caminables”. Y esa, sostiene, “es la mayor dificultad”: modificar estructuras urbanas que durante el siglo XX y lo que va del XXI “no han tenido en el centro a las personas, ni a la naturaleza”.

En ese sentido, advierte que sin una transformación profunda, no será posible avanzar hacia ciudades más justas. “Si no se cambia esa mirada androcéntrica, no podremos avanzar. Los sistemas de valor y pensamiento que nos llevaron hasta aquí no nos sacarán del problema”, señala. Aunque reconoce la importancia de impulsar mejoras puntuales, subraya que “el cambio real y de base requiere una ética ecofeminista, es decir, ser conscientes y trabajar desde la interdependencia y la ecodependencia”.

Cuidados, sostenibilidad y el futuro de las ciudades

De cara al futuro, Muxí insiste en la necesidad de colocar los cuidados en el centro de las políticas públicas urbanas. “Colocar las políticas de cuidado en el centro implica actuar desde todas las áreas de la gestión pública, con la corresponsabilidad de todos los agentes, privados y públicos, de manera interescalar”, afirma.

En su visión, sin este enfoque no será posible transformar las ciudades ni reducir desigualdades. “Si no se consideran los cuidados, no cambiará la manera de entender las ciudades, ni de luchar contra la desigualdad, ni será posible la sostenibilidad”, advierte.

Entre las acciones prioritarias que deberían integrar la agenda urbana a mediano y largo plazo, Zaida menciona ”la densificación y mezcla de usos y gentes, la recuperación y creación de áreas arbóreas y de absorción de aguas, y la promoción de una movilidad sostenible”. Esta última, subraya, debe incluir la caminabilidad, la bicicleta y el transporte público, junto con restricciones al uso del vehículo privado.

Finalmente, remarca que no puede dejarse de lado un derecho fundamental: “Por supuesto, que se cumpla el derecho a la vivienda”.

Redacción +COMUNIDAD

Esta entrevista forma parte del Boletín Ideas & Inspiración de la Red de Innovación Local (RIL), donde cada mes se destacan casos innovadores en ciudades de todo el mundo. La edición de marzo, con iniciativas innovadoras en materia de género, se publica en el marco del Mes de la Mujer. 
¿Te gustaría recibir, una vez al mes, soluciones locales inspiradoras en tu correo? ¡Puedes suscribirte de forma gratuita!