DESDE EL TERRITORIO
Gestión del agua y emergencias climáticas: cómo Corrientes organiza su respuesta ante emergencias

La ciudad desarrolló un Protocolo de Riesgos Climáticos que coordina distintas áreas municipales según los niveles de alerta del Servicio Meteorológico Nacional. Antes, no existían soluciones integrales ante desastres; sólo la respuesta una vez que los eventos ocurrían. En enero de 2026, un temporal de 85 milímetros en cinco horas puso a prueba el sistema.

Por Ignacio Maldonado Yonna,
secretario de Servicios Públicos de Corrientes (*)

La ciudad de Corrientes (Argentina) tiene un clima subtropical húmedo y caluroso con veranos extremos y heladas en invierno. Las crisis climáticas están intensificando fenómenos como lluvias torrenciales, olas de calor y sequías que afectan con mayor fuerza a las poblaciones más vulnerables. 

La expansión urbana de Corrientes está limitada al oeste y norte por el río Paraná, por lo que solo puede crecer hasta el este y sur. Hacia el este se encuentra la lomada norte, un extenso sistema de lagunas y humedales que actúan como reservorios naturales de agua, regulando inundaciones y asegurando agua durante las sequías. 

Además de bosques nativos, existen lagunas que pertenecen al sistema hídrico del acuífero guaraní, reservorio importante de agua dulce y cercana al humedal Iberá, área protegida más grande del país y centro de alta biodiversidad. Durante las sequías, la ocupación por lagunas del territorio varía en un 9% y se expande hasta el 38% en temporadas normales. Durante las altas temperaturas y sequías, se produce un aumento de la extensión de ocurrencia y propagación de incendios.

Vista de Corrientes y el río Paraná. Foto: Ministerio de Turismo de Corrientes.

Un diagnóstico como punto de partida

En 2019, para elaborar el Plan Local de Acción Climática, la Municipalidad trabajó en articulación con el Centro de Ecología Aplicada del Litoral (CECOAL). El objetivo fue identificar las amenazas climáticas más frecuentes, evaluar la gravedad de su impacto en la población y planificar medidas de adaptación. Ese diagnóstico sentó las bases del protocolo actual.

El Protocolo de Actuación frente a Riesgos Climáticos funciona con base en la coordinación inmediata de diferentes áreas organizadas a partir de cada tipo de alerta del Servicio Meteorológico Nacional. Entonces, si existe por ejemplo una alerta amarilla de tormentas fuertes con abundante caída de agua o granizo, los trabajadores del equipo propio y tercerizados permanecen en alerta para poder responder de manera adecuada, incluyendo tareas de limpieza y desobstrucción de desagües pluviales de las zonas más críticas, desvíos del tránsito en zonas de anegamiento, despeje de ramas y árboles caídos, entre otros.

En caso que la ciudad se exponga una situación de alerta roja, los equipos de las diferentes secretarías y tercerizados, son asignados a puntos de conflicto prioritarios evaluando la situación, para adecuar la acción en terreno como por ejemplo cortes de viales, apertura de centros de evacuación, respuesta de primeros auxilios médicos, o coordinación de equipamiento mayor como por ejemplo grúas, tractores necesarios para el despeje de las calles. 

Cómo funciona la respuesta escalonada

De conocerse las diferentes alertas de antemano, los trabajos de limpieza, mantenimiento de los canales e instalación de bombas de escurrimiento, se realizan de forma previa a la tormenta. Además el área de Comunicación utiliza los canales oficiales para acercar a vecinos recomendaciones adaptadas a cualquier tipo de alerta para facilitar los procesos. Por ejemplo, en caso de alerta amarilla de lluvias, se pide no sacar los residuos para evitar anegamientos  y circular con prudencia con vehículos por zonas no inundables, entre otras. 

En el caso de alertas rojas por altas temperaturas, por ejemplo, se solicita colaboración intentando permanecer en zonas protegidas del sol y fuera del horario del mediodía, evitar hacer actividad física intensa en lugares al aire libre e hidratarse abundantemente.

Publicación de alerta amarilla en enero de 2026. Municipalidad de Corrientes.

El sistema a prueba: el temporal de enero de 2026

La implementación del protocolo de actuación permitió realizar una bajada concreta y tangible de una política pública pensada a partir del diálogo interdisciplinar de las secretarías de la municipalidad, focalizando en todo momento resolver la exposición de la ciudad y el aumento de la vulnerabilidad de los vecinos ante estos eventos. 

Cabe mencionar el caso del temporal de enero 2026, donde en aproximadamente 5 horas cayeron 85 milímetros de agua, anegando diferentes zonas de la ciudad. Si bien el caudal de lluvia en poco tiempo superó todo tipo de desagües, al aplicarse el protocolo de riesgos climáticos, la velocidad de escurrimiento del agua aumentó de forma considerable permitiendo que las zonas que se estimaban más afectadas pudiera recibir la asistencia inmediata.

El caso muestra que la coordinación previa entre áreas permite reducir los tiempos de respuesta y concentrar recursos donde más se necesitan, incluso cuando la magnitud del evento supera la infraestructura disponible.

Trabajos en el marco del Protocolo de Riesgos Climáticos. Fotos: Municipalidad de Corrientes.

(*) Ignacio Maldonado Yonna es secretario de Servicios Públicos de la Municipalidad de Corrientes. Anteriormente fue secretario de Ambiente y Desarrollo Sustentable de la misma ciudad, donde lideró la elaboración del Plan Local de Acción Climática. Es abogado por la Universidad Nacional del Nordeste (UNNE), máster en Planificación Territorial y Gestión Ambiental por la Universidad de Barcelona y Embajador de la Red de Innovación Local (RIL).

Esta columna “Desde el territorio” forma parte del Boletín Ideas & Inspiración de la Red de Innovación Local (RIL), donde cada mes se destacan casos innovadores de diferentes temáticas en ciudades de todo el mundo. ¿Te gustaría recibir, una vez al mes, soluciones locales como las de esta nota en tu correo? ¡Puedes suscribirte de forma gratuita!

Imagen principal: alerta por tormentas en Corrientes, enero de 2026. Fuente: El Litoral.