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En muchos municipios de América Latina, las decisiones sobre cómo mejorar los servicios recaen en los niveles directivos. Los equipos operativos, que atienden a diario a la comunidad y conocen de primera mano los cuellos de botella, rara vez cuentan con canales formales para proponer mejoras. Dos comunas chilenas decidieron revertir esa lógica a través de concursos internos de innovación.
Maipú, el segundo municipio más poblado de Chile, lanzó en 2024 el programa Maipú Innova: Desafío Funcionario. Lo Barnechea hizo lo propio con Innova Lo Barnechea. Ambas iniciativas parten de la premisa de que el 60% de las soluciones innovadoras en el sector público surgen de los propios servidores del Estado.
De las direcciones a la primera línea
Catalina González Soto, asesora de Proyectos Estratégicos en el Centro de Gobierno de la Municipalidad de Maipú, explicó a +COMUNIDAD que el problema era la centralización de las ideas en los niveles estratégicos. En concreto, los equipos de “primera línea”, quienes tratan a diario con la ciudadanía, no tenían canales para proponer sus propias mejoras.
Con asesoría del Laboratorio de Gobierno de Chile, el municipio diseñó un concurso estructurado en cuatro etapas: postulación abierta durante un mes, evaluación técnica a cargo de una comisión de expertos, entrenamiento de los finalistas en comunicación y técnicas de presentación, y exposición ante un jurado. El objetivo fue identificar soluciones para mejorar la atención ciudadana y optimizar procesos administrativos.
Tres pilotos en simultáneo
La primera edición, entre octubre y diciembre de 2024, movilizó a 47 funcionarios de siete áreas municipales. Se presentaron 12 proyectos. Ante el potencial de las propuestas, el alcalde Tomás Vodanovic decidió ejecutar los tres proyectos finalistas de forma simultánea, en lugar de elegir un solo ganador. “No siempre es necesario ir a buscar ideas afuera, porque internamente surgen muy buenas iniciativas”, expresó.
Los tres proyectos fueron:
- Orientación veterinaria en línea: un sistema de videollamadas para resolver consultas básicas de mascotas y reducir la saturación de la clínica presencial. Gracias a esta iniciativa ya se atendió a más de 400 usuarios.
- Inventario “0” diferencia: una herramienta digital nacida en las bodegas municipales para automatizar el control de materiales y optimizar las compras.
- Telegestión de semáforos: un sistema de monitoreo remoto para activar semáforos de forma telemática, mejorar la seguridad vial y reducir los tiempos de respuesta.
“Los tres presentaron un gran potencial para poder mejorar las distintas áreas de atención a la comunidad o el funcionamiento interno del área”, valoró González. Y remarcó que no necesitan tecnología de punta para mejorar, sino que “muchas soluciones se implementan con sistemas que ya teníamos, sólo mejorando los procesos”.

Ajustes metodológicos para la segunda edición
Maipú lanzó un segundo desafío en 2025, con más de 60 funcionarios y 16 proyectos. La gestión incorporó lecciones de la primera experiencia: estandarizó las postulaciones con preguntas tipo, simplificó la evaluación, reemplazó términos técnicos complejos e implementó un sistema de puntuación numérica para dar mayor objetividad al jurado.
Los ganadores de esta edición, actualmente en fase de implementación, son un sistema para centralizar solicitudes de arbolado urbano (poda y plantación), que elimina duplicaciones y reduce tiempos de respuesta; y una herramienta de digitalización para la entrega de ayudas sociales, que busca acelerar el acceso a beneficios y mejorar la rendición de cuentas ante el gobierno central.
Respecto de los incentivos, González aclara que no fueron económicos. “Se otorga disposición de tiempo y flexibilidad para que los equipos puedan desarrollar sus proyectos”, detalló. Teresa Olave, del equipo de gestión de Maipú, aportó otra dimensión: “Lo más lindo es ver a los funcionarios felices porque sus ideas son valoradas. Uno dijo que en diez años nunca le habían preguntado cómo mejorar su trabajo”.


Lo Barnechea: el primer juzgado de policía virtual de Chile
La experiencia de Maipú resuena en la comuna de Lo Barnechea, donde el camino hacia la modernización, la eficiencia y la digitalidad también nació de una reflexión sobre el rol del trabajador público.
María Elena Beltrán, gestora de proyectos en la Dirección de Innovación de la Municipalidad de Lo Barnechea, recuerda que el desafío fue involucrar a todas las áreas en la generación de propuestas que tuvieran estas dos miradas: la optimización de procesos internos y la mejora en la atención a la comunidad.
“Hay muchos funcionarios que llevan mucho tiempo en la Municipalidad y que saben muy bien cómo resolver los problemas. Lo que faltaba era abrir un espacio donde ellos mismos pudieran proponer o sugerir cómo podíamos mejorar lo que hacíamos. O cómo podíamos dar una nueva solución a desafíos que estaban presentes”, dice Beltrán.
La primera edición del concurso Innova Lo Barnechea recibió 18 proyectos. El resultado más relevante fue el Juzgado de Policía Virtual, el primero de su tipo en Chile: una plataforma que permite a los vecinos realizar denuncias y descargos por choques o infracciones de consumo de forma remota. El sistema procura utilizar lenguaje claro para eliminar barreras como la complejidad de la jerga jurídica y reducir los tiempos de espera presenciales.
Crecimiento, focalización y próximos pasos
Los datos de adopción muestran una curva de crecimiento acelerada. “En los dos primeros meses (en 2024) se presentaron alrededor de 40 escritos. Hoy, dos tercios de los procesos que se generan en el juzgado pasan por el Juzgado de Policía Virtual”, explica Beltrán.
Makarena Contreras, directora de Innovación de Lo Barnechea, precisa que desde el lanzamiento se registraron 224 causas, entre escritos, descargos, denuncias y demandas. Según su análisis, es un “éxito” para la comuna.
Para medir resultados, el municipio implementó encuestas a través del Departamento de Participación Ciudadana. “Evaluamos cómo ha sido la atención y si necesitamos realizar cambios en la propuesta”, explica.
Contreras destaca un criterio metodológico clave: cada convocatoria se focaliza en dos o tres pilares específicos. Esta delimitación permite que los participantes elijan el eje que mejor se ajusta a su propuesta y mantiene la coherencia con la estrategia de desarrollo del municipio a largo plazo.
De cara al futuro, la Dirección de Innovación impulsa una convocatoria específica para proyectos que incorporen inteligencia artificial. Los proyectos que integren esta tecnología recibirán un puntaje adicional en la fase de selección. “Estamos intentando impulsar la implementación de inteligencia artificial en todo el municipio”, asegura.

Aprendizajes para otros gobiernos locales
Las experiencias de Maipú y Lo Barnechea dejan al menos tres aprendizajes transferibles.
El primero es que los incentivos para la participación no requieren ser económicos. El reconocimiento institucional, la flexibilidad horaria y la valoración de las ideas resultaron suficientes para movilizar a decenas de funcionarios en cada edición.
El segundo es metodológico: transformar una idea en un piloto con presupuesto acotado y seguimiento técnico reduce el costo del error y permite ajustar las soluciones antes de escalarlas. Maipú demostró que este ciclo puede completarse en menos de tres meses.
El tercero es la importancia del respaldo institucional. En ambos casos, la decisión del nivel directivo de implementar los proyectos ganadores fue determinante. Sin ese compromiso, los concursos corren el riesgo de quedar en ejercicios simbólicos.
