BOLETÍN IDEAS & INSPIRACIÓN
El modelo Aguarico: turismo comunitario, biocomercio y protección de la Amazonía

Frente al dilema de generar ingresos sin comprometer el ecosistema y la identidad originaria, este cantón ecuatoriano apuesta por una gestión comunitaria que profesionaliza a sus jóvenes y a su población artesana. Con un crecimiento del 225% en visitantes entre 2022 y 2024 y un aumento sostenido en los ingresos de las comunidades, la estrategia combina formación técnica, comercio justo y alianzas estratégicas.

Aguarico, ubicado en la provincia de Orellana, en el corazón de la Amazonía ecuatoriana, es un territorio de subsistencia crítica. Con más de 11.000 kilómetros cuadrados, su geografía está cercada por dos de las áreas de mayor biodiversidad del planeta: el Parque Nacional Yasuní y la Reserva de Vida Silvestre Cuyabeno. En este ecosistema de ceibos y caobas, la supervivencia de los pueblos Kichwa y Waorani depende directamente de la integridad de la selva tropical.

Su ubicación geográfica impone un desafío logístico extremo: a algunos rincones del territorio sólo se accede navegando el río Napo en un viaje que puede durar entre 5 y 8 horas desde la ciudad de El Coca. 

Históricamente, el desafío de Aguarico ha sido resolver una tensión estructural: ¿cómo dinamizar la economía local en un territorio donde la explotación extractiva tradicional choca con la fragilidad ambiental y el patrimonio cultural? La desconexión, además, siempre ha representado una dificultad adicional a la hora de comercializar sus artesanías regionales.

La respuesta institucional comenzó a articularse en 2019 con un cambio de paradigma. En lugar de promover un turismo de consumo masivo controlado por agentes externos, el municipio implementó un modelo de turismo comunitario. Esta política le otorga al Estado el rol de facilitador logístico, y entrega la gestión técnica y administrativa a las propias comunidades.

“En la administración municipal se prioriza la voz comunitaria. Las decisiones de planificación, inversión de obras y servicios se dan en consenso”, afirma Alba Sisalima, directora de Gestión y Desarrollo Turístico de Aguarico, en diálogo con +COMUNIDAD. Y adelanta el impacto de la estrategia: “De ser un cantón que no se conocía ni siquiera en Ecuador, pasamos a ser un destino mundial reconocido”. 

La metodología Minga y la gobernanza local

Más que sólo atraer visitantes, la lógica es utilizar el turismo como una herramienta de defensa territorial. Al profesionalizar la mirada sobre el bosque, Aguarico intenta demostrar que la selva en pie es más rentable que degradada, y basa su impacto en la autogestión, el comercio justo y la formación de capital humano joven.

La solución de este territorio ecuatoriano se basa en un sistema de colaboración mutua que rescata la tradición ancestral de la Minga (del quechua minka). Esta práctica de trabajo colectivo y solidario implica que los miembros de la comunidad colaboran desinteresadamente en tareas de beneficio común, como la mejora de infraestructura o el mantenimiento de senderos.

Sisalima destaca que este valor cultural se tradujo en una herramienta de gestión pública: “Trabajamos con las comunidades en Minga, colocando siempre contrapartes. Las comunas aportan con mano de obra o materiales locales y nosotros el resto para sacar adelante los Centros de Turismo Comunitario (CTC)”. Este enfoque procura que los habitantes locales sean socios activos y dueños del proceso de desarrollo.

Una pobladora de Aguarico. Imagen: Vistazo.

Sacha Maki: manos de la selva para el biocomercio 

La distancia entre Aguarico y el resto del país ha afectado históricamente la venta de artesanías que reflejan los mitos y la biodiversidad local. Para enfrentarlo, en 2020 nació Sacha Maki (en kichwa: sacha = selva, maki = mano), una iniciativa comunitaria y ecotienda liderada por mujeres indígenas.

Lo que se inició como una prueba piloto para comercializar piezas de fibra de palma chambira, hoy es el eje del “Proyecto Integral de Biocomercio 2023-2027”. Mediante un convenio firmado en diciembre de 2024 con la Fundación CODESPA, el proyecto escala hacia la transición ecológica pospandemia, fomentando el bioemprendimiento como alternativa real a la industria extractiva.

La relevancia de este punto –destacan desde el gobierno de Aguarico– reside en que la actividad turística se adapta a los ciclos de la selva, y evita el agotamiento del recurso natural que suele provocar el turismo masivo.

Galería Sacha Maki. Imagen: Vistazo.

Impacto: métricas de una transformación real 

El éxito del modelo se refleja en la presencia de Aguarico como destino internacional, que  fue reconocido en 2022 como Best Tourism Village por ONU Turismo. Fue el primer destino amazónico de Ecuador en recibir esta distinción. “Antes nos confundían con un río en la Amazonía”, ilustra Sisalima. 

Los datos provistos por la gestión local muestran una transformación estructural en solo dos años:

  • Crecimiento de visitantes. Entre 2022 y 2024, el número total de visitantes que pernoctaron en el territorio pasó de 214 a 696, lo que representa un crecimiento del 225%.
  • Desarrollo del sector privado. Las empresas relacionadas con el turismo (alojamiento, ocio y hospitalidad) se triplicaron, pasando de 5 establecimientos en 2019 a 16 en 2024.
  • Turismo nacional. El segmento doméstico fue el de mayor expansión, multiplicándose por 6.7 veces entre 2022 (74 visitantes) y 2024 (496 visitantes).
  • Empoderamiento femenino. Sacha Maki vincula hoy a 55 artesanos, de los cuales 45 son mujeres (81%).
  • Autonomía económica. En 2024, la comercialización de artesanías generó U$S 4.318,85, cifra que representa el 53% de los ingresos históricos totales de la galería (8.136,85 USD).

Además del impacto económico, el cantón logró el reconocimiento oficial como parte del Corredor de Conectividad Cuyabeno-Yasuní, lo que fortalece la protección ecológica entre las dos áreas protegidas y abre puertas a nuevos proyectos de medios de vida sostenibles.

El río y la selva. Imagen: Cantón de Aguarico.

Educación y becas para retener el talento joven 

La sostenibilidad del modelo requería abordar la migración de los jóvenes hacia otros cantones. Aguarico implementó alianzas académicas clave, como el convenio con el ITSO Universitario. A través de becas otorgadas por el GAD municipal, cerca de 100 estudiantes obtuvieron títulos de tercer nivel en diferentes ramas sin desplazarse del territorio.

El objetivo fue que no tuvieran que movilizarse a otras provincias y tuvieran una educación de calidad en su propia casa, afirma Sisalima. Actualmente, el 50% de estos tecnólogos se encuentran trabajando dentro del cantón. 

Complementariamente, la alianza con Cocina Sin Fronteras ha permitido profesionalizar la gastronomía tradicional, con el propósito de convertir el acervo cultural en una ventaja competitiva que permite a los jóvenes brindar servicios de estándar internacional en sus propios emprendimientos turísticos.

Un atardecer sobre el río Aguarico. Imagen: Cantón de Aguarico.

Tres pilares para una economía de conservación

El sustento normativo de esta experiencia se encuentra en el Plan de Desarrollo Turístico de Aguarico(2019–2023). Este documento permitió alinear las competencias municipales con la cosmovisión indígena, estructurando la solución sobre tres ejes operativos que buscan la sostenibilidad financiera sin perder la autonomía:

  • Centros de Turismo Comunitario (CTC). Emprendimientos como Sacha Maki funcionan bajo la lógica de empresas sociales. Aquí, la comunidad decide los cronogramas y el flujo de visitantes.
  • Profesionalización de la juventud. Mediante la alianza con la organización Cocina Sin Fronteras, se capacitó a jóvenes de entre 17 y 29 años. El objetivo es tecnificar la gastronomía ancestral para cumplir con estándares internacionales. Esto permite que el conocimiento tradicional se convierta en una ventaja competitiva en el mercado laboral sin que los jóvenes deban migrar fuera del cantón.
  • Circuitos de Comercio Justo. La creación de la Galería Sacha Maki resolvió el problema de la intermediación excesiva. Los artesanos que trabajan la fibra de palma chambira entregan sus productos al centro municipal, que se encarga de la comercialización. Al cierre de cada mes, los ingresos se distribuyen de forma equitativa, asegurando un flujo de caja directo para las familias productoras.

El turismo como herramienta de transformación sistémica

Al reflexionar sobre el impacto de esta estrategia iniciada en 2019, Alba Sisalima destaca que el modelo promueve el turismo como una “herramienta de transformación positiva, fortaleciendo la identidad cultural, la conservación del patrimonio natural, la gobernanza local y la mejora de la calidad de vida de las comunidades rurales”. Según la funcionaria, la clave de este resultado estructural radica en la sinergia colectiva, ya que “esto se logró justamente en un trabajo conjunto con el sector turístico de nuestro cantón”.

La experiencia de Aguarico trasciende la gestión de visitantes para convertirse en un modelo de resiliencia territorial. Al integrar la tradición de la Minga con estándares internacionales de biocomercio y educación, el cantón ha logrado que la protección de la biodiversidad sea el motor de su economía local, y no un obstáculo para el desarrollo.

Esta nota forma parte del Boletín Ideas & Inspiración de la Red de Innovación Local (RIL), donde cada mes se destacan casos innovadores de diferentes temáticas en ciudades de todo el mundo. ¿Te gustaría recibir, una vez al mes, soluciones locales como las de esta nota en tu correo? ¡Puedes suscribirte de forma gratuita!

Imagen de portada: ilustración de RIL y +COMUNIDAD.