Agua para el Desarrollo
La sequía que vivió Uruguay durante tres años consecutivos (2020-2023) fue la peor en setenta años. Sus efectos golpearon tanto al campo como a la ciudad, según un informe del Instituto Nacional de Meteorología publicado en enero de 2024. Un mes antes, autoridades y técnicos de la Oficina de Programación y Política Agropecuaria (OPYPA) confirmaban que el sector agropecuario registró, entre 2022 y 2023, pérdidas equivalentes al 3% del Producto Bruto Interno nacional, unos 1.880 millones de dólares.
Frente a este escenario, la Intendencia de Colonia entendió que la respuesta no podía plantearse desde el asistencialismo, sino desde el abordaje del verdadero problema: la falta de sistemas de captación hídrica y almacenamiento eficientes. Así nació Agua para el Desarrollo, una política pública que busca transformar la administración del recurso hídrico a través de una alianza estratégica entre el gobierno local, el Banco República (BROU) y la Cámara de Comercio e Industria Uruguayo-Alemana.
El programa implementado propone un acompañamiento técnico personalizado para profesionalizar la mirada sobre el territorio. Entender dónde está el agua, cómo captarla de forma sostenible y cómo distribuirla con eficiencia energética.
Alfredo Martínez, director de Cooperación Internacional y de proyectos de la Intendencia de Colonia, dice a +COMUNIDAD que la clave fue buscar tecnología adecuada y generar condiciones crediticias para mejorar la situación de pequeños productores.

Tecnología verde y diagnóstico georreferenciado
Colonia está rodeada de ríos, arroyos, cañadas y diferentes tipos de cursos de aguas que desembocan en el Río de la Plata. En esa línea, Martínez explica que el departamento es uno de los “más regados hidricamente”. Para llegar a los productores, el funcionario explica que les ofrecen planes y estrategias que les permitan convertir el agua en un recurso que impulse el desarrollo de sus propiedades, garantizando que este se use de manera eficiente en las zonas productivas.
Una vez que el productor se inscribe, técnicos especializados realizan un plan y proyecto de riego ejecutivo, que consta de un mapeo hídrico georreferenciado de su unidad productiva. En esa instancia el equipo estudia las curvas de nivel, identifica fuentes superficiales y acuíferos, y evalúa junto al productor las condiciones hídricas para diseñar un plan a medida de sus necesidades. Eso es lo que, al final, permite mejorar el perfil de financiamiento de ese trabajador en particular.
Kira Potowski, directora ejecutiva de la Cámara de Comercio e Industria Uruguayo-Alemana, cuenta en un video institucional que trabajan junto con una delegación alemana del estado Baden-Württemberg. “Llegan con varias empresas del sector Smart Farming, que vienen con tecnología de Inteligencia Artificial. Una de ellas es Lorenz, y se encarga de toda la parte de consultoría técnica enfocada en riego”, detalla.
La tecnología que utilizan se trata de sistemas de bombeo y gestión de agua que funcionan bajo cuatro criterios de sostenibilidad:
- Bombas solares: utilizan energía renovable y permiten la extracción de agua sin costos operativos de combustible o electricidad tradicional.
- Sistemas de riego eficientes: optimizan el uso del caudal disponible para evitar el desperdicio.
- Infraestructura adaptada: incluye la limpieza y habilitación de tajamares y arroyos existentes según las características de cada suelo.
- Sostenibilidad ambiental: al ser tecnología “verde”, el impacto en el ecosistema es mínimo, preservando el recurso para el futuro.
Ventanilla única, un puente hacia el financiamiento
Uno de los mayores obstáculos para acompañar a los productores rurales desde un enfoque técnico y personalizado es el financiamiento para las intervenciones y sostenerlas en el tiempo. Para sobrellevar este desafío, la iniciativa gestionó con el Banco República la creación de una ventanilla única, una herramienta administrativa que logró simplificar los trámites de fomento y permitió que los proyectos técnicos se tradujeran rápidamente en obras concretas para el sector.
“El asesoramiento técnico se financia a través de la empresa alemana dueña de la
tecnología y el grupo técnico es contratado por la intendencia. Además, en el último tramo del proyecto apareció el apoyo técnico de la dirección de Calidad y Evaluación Ambiental (DINACEA), del Ministerio Ambiente del Gobierno Nacional”, explica Martínez.
Para asegurar que este beneficio llegue efectivamente su público objetivo, el esquema financiero se estructuró bajo condiciones que reducen la barrera de entrada:
- Asesoramiento gratuito: todo el respaldo técnico y los planes de gestión son financiados por la intendencia y la cooperación internacional. El productor no abona el costo del diagnóstico inicial.
- Financiamiento del 90%: el BROU cubre casi la totalidad de la inversión necesaria para la infraestructura.
- Plazos de financiamiento: las líneas de crédito se extienden hasta los 20 años, permitiendo un repago acorde a los ciclos productivos.
- Período de gracia: se otorgan entre 1 y 3 años de gracia para comenzar el pago de las cuotas.
- Tasa preferencial: al ser proyectos vinculados a la sustentabilidad, la tasa efectiva anual en dólares ronda el 4.5%.
Impacto de Agua para el Desarrollo
Hasta el momento, 60 productores lograron transformar sus campos bajo este modelo. Sin embargo, para la gestión de Colonia, el éxito no se mide únicamente por la cantidad de obras realizadas, sino por el cambio en la cultura de la administración del agua.
“Considero que el mejor indicador fue que se pusiera el tema sobre la mesa. Que el gobierno nacional, departamental y la Cooperación Extranjera dirijan mejor los esfuerzos que ya se venían realizando en la ciudad”, reflexiona Alfredo Martínez.
Los indicadores de impacto definidos por el programa para evaluar su desempeño son:
- Asistencia financiera efectiva: cuántos productores lograron acceder al crédito del BROU gracias al proyecto técnico.
- Ejecución de planes técnicos: la implementación real de las inversiones siguiendo el diseño de los expertos.
- Valoración del recurso: la capacidad de los productores para reflexionar y ejecutar planes de mejor manejo hídrico por cuenta propia.

La importancia de tener agua
Héctor Laca es un pequeño productor rural de la zona. En un video institucional de Colonia, cuenta que el sistema de agua “está bueno” y que le permite hacer uso del recurso en todo el establecimiento, principalmente en la parte dedicada a la ganadería. Alejandra Nebu, una trabajadora de Paraje Costas del Colla, con un pequeño niño en brazos, explica: “Hoy en día, nosotros por ejemplo, para las vacas usamos el agua que tenemos en aquel tanque que está allá, y para nuestro consumo nos trae agua la Intendencia”.
Daniel Schenck, otro productor cercano a Camino La Capilla, comenta que el tema del agua es muy importante, porque llegado el momento que “se te planta una seca” y falta el agua para el ganado. Fernando Babon, de Paraje Piedra Chata, dice que el Proyecto Agua para el Desarrollo ayuda a pequeños productores como él que, antes, tenían que hacer un pozo con un particular “que cuesta mucha plata”.
Héctor agrega que el proyecto está muy bien organizado: “La intendencia ha tenido una actitud proactiva, buenos modales, excelente explicación sobre cómo funciona el sistema para tener el agua en tu casa, y eso es muy bueno, me gustó”.
Los relatos de estas personas permiten dimensionar la relevancia de estabilizar el acceso al agua tanto en el desarrollo de la actividad agropecuaria como en el bienestar del hogar. Es, nada más y nada menos, que un pilar de la previsibilidad productiva y personal.
Aprendizajes del modelo de Colonia
Desde la intendencia de Colonia aseguran que una de sus máximas es acompañar a los productores rurales para detectar sus necesidades y acompañar su desarrollo. Sobre esa línea, el director anticipa que en los próximos meses lanzarán el proyecto Portera a Portera. Esta iniciativa buscará crear comisiones vecinales rurales que funcionen como un tejido de cercanía y que permitan asegurar que la solución trascienda la duración del proyecto original.
La experiencia de este departamento uruguayo deja lecciones para otros territorios que enfrenten problemas similares. Una de las principales es que la falta de agua no puede abordarse sólo con medidas de emergencia, sino que requiere construir una arquitectura financiera y técnica que permita a la producción rural sostenerse en el tiempo.
- Eliminar barreras de entrada: la gratuidad del conocimiento técnico puede ser vital. Si el productor debe pagar por el diagnóstico, es probable que no inicie el proceso de mejora.
- Alianzas público-privadas: la tecnología de punta combinada con el brazo financiero estatal otorga al proyecto una solidez y proyección a futuro.
- Simplificación administrativa: la ventanilla única es clave para reducir la burocracia y asegurar que el productor no abandone el trámite.
Esta nota forma parte del Boletín Ideas & Inspiración de la Red de Innovación Local (RIL), donde cada mes se destacan casos innovadores de diferentes temáticas en ciudades de todo el mundo. ¿Te gustaría recibir, una vez al mes, soluciones locales como las de esta nota en tu correo? ¡Puedes suscribirte de forma gratuita!
Imagen de portada: ilustración de RIL y +COMUNIDAD.
